Un buen plan para una tarde de otoño en Burgos



Quizás sea un buen plan para una tarde de otoño, por eso anunciar que el próximo viernes día 19 se presenta el nuevo libro en Burgos a las 19:00 horas en la Sala Caja Círculo, plaza de España número 3. Desde las 18:00 estará abierto ya el lugar donde se va a hacer la presentación, expresamente pensado para los madrugadores.




El milagro de la valentía 

Ahora la valentía se mide por los records deportivos, pero eso para mí no representa ninguna valentía. Correr una maratón no tiene ningún mérito, subir al Annapurna no es ninguna heroicidad, los recientes veinte Gran Slam de Roger Federer son completamente intrascendentes.

La auténtica valentía está desapareciendo, y está desapareciendo porque ya no sabemos ni lo que es la valentía, pensamos que es valentía lo que hace el que protagoniza una de esas historias de superación personal ahora tan de moda, pero eso tampoco es valentía. La verdadera valentía no consiste en asumir proyectos arriesgados, tampoco consiste en poner grandes sumas de dinero en la bolsa de valores para ver cómo cotizan de aquí a unos meses. La valentía no es envalentonarse. La verdadera valentía es la abdicación de la persona. Dicen que hace falta valentía por ejemplo a la hora de suicidarse, sin embargo para la abdicación de la persona hace falta una valentía mucho mayor que para el propio suicidio. La valentía es haber doblado la rodilla y haberse rendido, y es que el valiente ha caído ya en la cuenta de que no puede hacer nada, sabe que no puede hacer nada porque ha visto ya que la vida no está en sus manos sino que él está en manos de la vida. Es valiente el que se quedó sin rostro y muchas veces se quedó también sin ninguna palabra que decir. El valiente es el que se quedó sin preguntas, como no tiene preguntas no busca ya ninguna respuesta. El verdadero valiente no sabe ni que es valiente. El valiente de verdad hasta piensa de sí mismo que es un cobarde. El valiente no es el que ofrece una solución a un problema, el valiente es el que se da cuenta de que la solución es el problema mismo.

La valentía es saber renunciar a todo lo finito y caduco, valentía es no poner el corazón en lo que sabemos que es hijo del tiempo y que tarde o temprano con el tiempo se irá. Valiente es el que no se deja contentar por ninguna cosa del mundo pues sabe ya que al final la acabará perdiendo. La valentía es dejar que la armadura que con tanto tesón nos hemos construido, se desmorone delante de nuestros ojos. No hay mayor valentía que la de acabar con todas las ilusiones de la mente.

(Página 219 del nuevo libro “Todo un milagro”).







No hay ningún despertar



Ayer tuve una conversación con un amigo, en esa conversación le dije que desde mi punto de vista no existe el despertar, él se extrañó bastante. Hoy me desperté a media noche y me di cuenta de que estaba teniendo un sueño en el que intentaba explicarle a este amigo por qué no existe el despertar, esto es lo que escribí en la libreta que tengo en la mesilla de noche: 

No estoy en contra de la búsqueda, de hecho todos hemos sido o somos buscadores, pero lo que tengo que decir con respecto a la búsqueda es que no hay nada que se pueda encontrar, sí que podemos encontrar desde el punto de vista material, encontramos un trabajo si lo necesitamos, encontramos un lugar físico en el que vivir, encontramos dinero si es que nos hace falta, encontramos comida cuando tenemos hambre, encontramos abrigo si es que tenemos frío, pero desde el punto de vista espiritual no hay nada que encontrar, es por eso que digo que no existe el despertar ya que desde el punto de vista espiritual no podemos encontrar nada, nadie consiguió nunca nada desde el punto de vista espiritual, es la mente la que imagina que puede conseguir ‘cosas espirituales’, pero eso no es más que un espejismo. 

Conseguir que en nuestra vida haya más paz o más serenidad no es despertar, eso es simplemente que el pensamiento se ha vuelto más sutil, quizás se ha afinado más, quizás se ha vuelto más refinado, pero el refinamiento del pensamiento sigue siendo pensamiento, el refinamiento de la mente no lo podemos relacionar con ningún despertar espiritual. Nunca nadie despertó, nunca nadie ha despertado. La espiritualidad tal como la conocemos lo que está haciendo es desarrollar el intelecto, nada más. La búsqueda del despertar no es más que una distorsión ya que no hay nadie que despierte, y no hay nadie que despierte porque no hay un “yo” que tenga que ser despertado, no hay una realidad ulterior que tengamos ni podamos conocer. El despertar es un invento más de la mente. Tener cada vez más consciencia no es despertar, disponer de más consciencia no te debería hacer creer que tienes ya un mecanismo ‘regalado por el cielo’ que te hace infalible ante cualquier situación. 

En el mundo espiritual no hay progreso alguno, no hay ninguna evolución, nos equivocamos cuando pensamos que hay seres viviendo a nuestro lado que están más avanzados espiritualmente, cuando eso no es cierto en absoluto. Pensamos que un gurú o que un supuesto maestro tiene algo que nosotros no tenemos y no es así, nunca un gurú o un maestro te podrán dar nada, y no te lo podrán dar porque sencillamente no lo tienen, eres tú el que has imaginado que ese gurú o que ese maestro han despertado y que tienen algo para darte. Si de verdad pudiésemos despertar ya estaríamos todos despiertos, y hubiésemos despertado siguiendo las indicaciones de uno de esos maestros que se dicen despiertos, pero eso no ha ocurrido ni va a ocurrir, antes al contrario lo que ha ocurrido es que nos hemos ido quedando cada vez más confusos y más encerrados en los hechizos que producen las palabras de esos supuestos maestros. Cuantos más intentos hacemos por despertar, más nos vamos metiendo dentro del sueño de la mente. De tanto escuchar a los supuestos despiertos, nos hemos ido aletargando más y más.

Por más prácticas espirituales que hagas, nunca conseguirás atrapar ese 'botín espiritual' que tantas veces has imaginado.

A lo que de verdad hay que despertar es a la idea de que no es posible despertar a ninguna realidad espiritual. La mente de algunas personas ha creado un estado artificioso de conciencia que le hace decir que ha despertado, y dice que ha despertado porque a partir de ese momento va a intentar conseguir poder sobre los demás, y es que una de las tragedias del ser humano es tener que dar continuidad a las mentiras que su propia mente ha inventado. 

Querer despertar es aún querer algo, no querer nada podría ser de verdad el auténtico despertar, pero esa es ya otra canción. Y hablando de canción, para mí ésta es la canción más bella del gran Charles Aznavour recientemente fallecido, y mira que tiene canciones bellas. 









¿Cómo es que dentro del cuerpo no hay nadie?



A raíz de la presentación del nuevo libro, y en referencia a la parte central de esa presentación, más de uno me ha preguntado en los últimos días: ¿podrías explicar un poco más a fondo cómo es eso de que dentro de un cuerpo no hay nadie? 

Digamos que dentro del cuerpo hay un volumen determinado de información, la mente consigue reunir una cantidad determinada de pensamiento y una cierta cantidad de sentimiento, digamos que el cuerpo consigue reunir un cierto conocimiento, pero no hay ningún individuo dentro controlando nada de ese conocimiento, es así de simple; ese conocimiento son programas que se han ido cargando a través de la tradición, a través de la educación y a través de la cultura, es en base a ese conocimiento que somos capaces de experimentar, si no existiera ese conocimiento previo entonces nada podría ser experimentado. No vemos la vida como es, vemos la vida como somos. Creo que con este ejemplo se entenderá algo de lo que estamos hablando: hace poco conocí a una mujer que me dijo que un día estando en su casa había visto al Morya (dentro del escalafón jerárquico del que habla la teosofía, el Morya vendría a ser como un maestro que cada cierto tiempo se encarna para salvar a la humanidad). Entonces yo le pregunté a esta mujer: “¿Por qué sabías que era el Morya y no San pedro de Alcántara o San Juan Crisóstomo?”. “Porque unos días antes había visto al Morya en una estampa”, me respondió ella. Es decir que es el conocimiento que tenemos de las cosas lo que nos permite experimentar, no se puede experimentar nada si antes no ha sido descargado ‘el programa’ que nos va a permitir ver eso que aparece ante nosotros y que llamamos ‘experiencia’. Pero el tema es que no hay nadie contemplando esa experiencia, lo que hay es una cantidad determinada de información que nos hace decir que una experiencia ha tenido lugar. La experiencia y el conocimiento no se pueden separar. No se puede vivir una experiencia si no hacemos casar esa experiencia con la memoria que llevamos acumulada, de hecho una experiencia es tan solo memoria ya que la experiencia nueva que acontece la hacemos siempre coincidir con la memoria de la experiencia anterior, por eso en la vida nunca hay nada nuevo pues todo es visto siempre a través de la memoria acumulada, es decir a través de los programas que fueron introducidos en el robot que somos. Sí, no te asustes: en el robot que somos. ¿Hay alguien dentro de un ordenador? No hay nadie dentro de un ordenador, pues dentro de nosotros tampoco hay nadie, no hay un coordinador llamado ‘yo’, lo que hay es una 'sustancia impersonal' que no decide nada. 

Cuando vemos un río, ¿estamos viendo realmente ese río? No. Nunca hemos visto un río y nunca lo veremos, sólo existe el conocimiento (mental) que tenemos de los ríos, por eso nadie ve nada en sí mismo, sólo vemos a través del conocimiento previo que tenemos de las cosas. Dentro del robot hay programas, sin embargo no hay nadie que lo habite, la casa está vacía, además no se espera que venga nadie a habitarla. “Es que yo consigo mirar la vida sin el peso de la memoria”. Falso. “Es que yo consigo ver la vida sin el peso de los pensamientos”. Falso también. El ‘yo’ no se puede separar del conocimiento, el ‘yo’ no es una entidad separada del conocimiento. El ‘yo’ no existe. Los pensamientos son memoria, los sentimientos son memoria, las emociones son pensamientos que a su vez son memoria. Si hubiera un hombre liberado sería el que se liberó de todas las experiencias, el que se liberó de los pensamientos, de todos los sentimientos y de todas las emociones, el que ya no quiere nada y el que no necesita sentirse realizado con ninguna cosa, es decir que el verdadero hombre realizado sería un hombre muerto, y si no llegara a atravesar la muerte física, atravesaría una muerte similar a la propia muerte del cuerpo. 

¿Y dentro del cuerpo no hay un yo psicológico? No lo hay, lo que se llama “yo psicológico” es algo artificial que la mente ha inventado, el yo psicológico es un concepto, una abstracción. ¿Alguien ha visto al yo psicológico? Nadie lo ha visto y nadie lo verá, el yo psicológico son dos palabras que se han juntado de forma artificiosa, dos palabras que no significan nada, dos palabras que hemos metido dentro del saco de conceptos que vamos arrastrando por la vida. 

Si dentro del cuerpo no hay un yo, no hay ninguna iluminación que conseguir, ninguna realización a la que llegar, tampoco hay un yo que haya nacido ni hay un yo que un día morirá, por supuesto que tampoco hay ‘nadie’ reencarnándose; no hay ningún movimiento que nos lleve a hacer nada con ninguna cosa, comprender esto es llegar de verdad al final de todos las cuestiones, porque la cuestión no es ser o no ser como decía Shakespeare, la cuestión es que no hay nadie que pueda ser nada porque no hay un yo que pueda serlo. Cuando el cuerpo nace, ¿hay un yo naciendo? No. Cuando el cuerpo muere, ¿hay un yo muriendo? Tampoco. Al nacer no hay nadie naciendo, sólo hay nacimiento. Al morir no hay nadie muriendo, sólo hay muerte. Y ni siquiera hay muerte porque todo es vida, todo es de la vida. La vida es una única sustancia que no llegamos a comprender. No importa ya no saber, no importa ya darse cuenta de que nunca supimos nada. Nada de nada.








Mañana presentación en Valladolid



Mañana día 5 de octubre se presenta el nuevo libro en Valladolid, será en el Centro Cultural José Luís Mosquera, calle Pío del Río Hortega 13 (Huerta del Rey) dentro de las jornadas "Despierta" que organiza Ángel del Pozo.



El milagro de saber cuál es el verdadero trabajo 

"El verdadero trabajo no es lo que sueles pensar, el verdadero trabajo es darte cuenta de que todo aquello en lo que crees va a terminar. Tu casa, tu familia, tu hacienda, tu dinero, tus ideas… Todo, absolutamente todo se va a acabar. Eso en lo que has puesto tus esperanzas se disipará, eso en lo que has puesto tu fe se acabará borrando. Toda continuidad toca a su fin. En eso has de trabajar y no en otra cosa". 

(Página 240 del nuevo libro “Todo un milagro”).






La tontería de observar cada pensamiento



Veo que en bastantes libros y en un montón de páginas de internet siguen diciendo que observes tus pensamientos, yo te invito a que no los observes, si te dedicas a observar cada pensamiento te volverás majara. Cuando observas tus pensamientos lo que haces es crear un estado artificioso de conciencia que te hace decir que estás observando tus pensamientos, pero eso no es más que una creación artificial de la mente. No puedes ser consciente de todos los pensamientos porque de esa forma tan sólo conseguirás volverte loco. 

El objetivo escondido que está detrás de eso que se llama “observar los pensamientos” es que intentes controlar esos pensamientos, pero no podrás controlarlos, si lo intentas irás de cabeza a un psiquiátrico o te acabarás lanzando por un puente. Observando los pensamientos te volverás tarumba. No puedes separarte de tus pensamientos, no puedes jugar a que eres algo distinto a eso que piensas, es como si intentaras ver con tus ojos las células que pueblan tu cuerpo, sencillamente no puedes hacerlo. El pensamiento no puede mirarse a sí mismo, y cuando el pensamiento dice que se mira a sí mismo lo que hace es construir un falso espejo. 

Intentar observar los pensamientos no es más que pensamiento, quien observa los pensamientos es el pensamiento mismo, y el movimiento del pensar destruye siempre la paz. Guarda la poca paz que tienes, guárdala, no la arrojes por los desagües de estas modas espiritualistas que casi siempre pretenden cosas imposibles.










Segovia se agobia


Segovia se agobia, y con razón. A comienzos de este año 2018 Segovia 'era elegida' junto a Talavera de la Reina como campo de pruebas para la tecnología 5G en España, una verdadera hecatombe para los cincuenta mil habitantes que aquí residen, hecatombe porque estas pruebas se realizan sin contar para nada con la población, una prueba más de que realmente vivimos en un sistema totalitario.

Bajo la apariencia de un internet para las cosas donde todo estará conectado, quieren crear una cárcel digital dentro de un sistema completamente diabólico como es el 5G. Bajo la aparente comodidad de un internet global, se esconde el plan para el control absoluto.

Muchos sabéis que vivo a 14 kilómetros de la bella ciudad de Segovia, ciudad patrimonio de la humanidad. Si un router wifi es peligroso, mucho más lo son estas ondas microondas que son capaces de hacer hervir el agua. La contaminación electromagnética ha subido en Segovia ya de forma brutal desde que están en marcha estas pruebas, así que esta batalla no ha hecho más que comenzar. La batalla se augura realmente épica. Qué coño me importa a mí que mi frigorífico o que mi lavadora estén conectados a internet, qué coño me importa a mí ni a nadie esas auténticas chorradas cuando sabemos que todo eso lo hacen para tenernos aún más controlados y sometidos, como si no lo estuviéramos ya bastante.


Si una frecuencia 5G es usada contra una multitud que se esté manifestando, esa frecuencia produce tal dolor y quemazón que los integrantes de la manifestación saldrán al instante despavoridos cada uno por un lado. Pues bien, estas frecuencias son las que quieren instalar ahora, y Segovia está siendo actualmente uno de los dos campos de pruebas en España. En realidad se trata de una tecnología militar que ahora apunta ya claramente hacia la población civil. 

Estas ondas de alta frecuencia trabajan 24 horas al día 7 días a la semana y presentan importantes riesgos biológicos y de salud, se sabe que estas ondas penetran el cuerpo en su totalidad, alteran la glucosa del cerebro y dañan irremediablemente el músculo cardíaco, causan además rotura en las cadenas de ADN y un largo etcétera que es mejor no nombrar.

Imprescindible ver este vídeo de Max Igan, tiene una duración de 24 minutos y aclara mucho las cosas, se trata de un vídeo que apunta justo al centro de la diana.

Importante ver también este vídeo de Annie Sasco.

También es muy necesario ver este otro vídeo de Magda Havas.

La tecnología en principio no es ni buena ni mala, pero una tecnología tan potente y sofisticada en manos de los criminales que ahora mismo gobiernan el mundo, como que no, está claro que pretenden controlarnos y de paso si pueden achicharrarnos vivos, pero no les va a resultar tan sencillo.

Como dice un amigo: "Demonios que gobernáis todo esto, nos tenéis hartos, no sabéis hasta qué punto llega nuestro hartazgo, de verdad que no lo sabéis".








Nuevo libro a la vista



Nuevo libro a la vista, un libro que ya está disponible y que se titula “TODO UN MILAGRO”. 

Este libro habla de milagros, pero no son ni tus milagros ni mis milagros ni los milagros de los demás, son los milagros de la vida, o casi mejor habría que decir que se trata del milagro de la vida ya que la vida es el verdadero y único milagro. 

Todo es una única sustancia, un único milagro, lo que ocurre es que nadie tenemos ni idea de qué sustancia se trata, los científicos andan detrás de ello y apenas saben decir nada, los místicos lo balbucean, los poetas lo proclaman, los músicos lo cantan, los bailarines lo bailan, pero sobre esa sustancia nadie sabe nada, cuanto más se intenta ahondar en esa 'única cosa' que todo lo constituye, más ignorantes nos volvemos.

Cuando ocurre un milagro la vida no hace nada extraordinario, los milagros no tienen nada de sobrenatural ya que son completamente naturales, es decir que la vida los contempla dentro de su propio diseño interno. Los milagros simplemente suceden, no hay nadie detrás haciéndolos. 

Ante un milagro la mente se detiene, un milagro es algo que en realidad la mente no puede interpretar ni comprender; los milagros no son para colmar las expectativas de la mente, y es que si se tratara de colmar las expectativas de la mente nunca habría suficientes milagros dado que la mente siempre querría más y más. Cuanto más grande es un milagro más posibilidades hay de que pueda ser manipulado, dadme siempre milagros pequeños, muy pequeños. 

Escribiendo este libro me he dado cuenta de que todos los milagros están ya hechos, lo que ocurre es que los vamos descubriendo a medida que nuestra consciencia se hace presente. 

Una cosa es lo milagroso y otra muy distinta lo milagrero. Lo milagroso es todo lo que la vida trae, lo milagrero es lo que nuestra mente va buscando. Con lo milagrero siempre nos equivocamos, con lo milagroso no hay nunca equivocación. Lo milagroso no es fruto de nuestra voluntad, lo milagrero es justamente el espejismo provocado por la voluntad y por los deseos; con lo milagroso no hay nunca ningún problema, en cambio con lo milagrero siempre hay conflicto y decepción ya que la mente no sabe en realidad lo que quiere.  En lo milagrero hay siempre un "yo" que busca algo, en lo milagroso no hay un "yo" buscando nada. En lo milagrero pensamos que somos nosotros los que hacemos las cosas, en lo milagroso nos damos cuenta ya de que es la vida la que todo lo hace.

Mientras estaba con la escritura de este libro se obró en mí un milagro, y es que me quedé sin preguntas, cuando ya no hay preguntas tampoco son necesarias las respuestas. 

Lo más importante de un milagro no es que suceda y que muchos lo vean, lo importante de verdad de un milagro es que sea útil. 


Se pueden realizar ya pedidos del nuevo libro a: 

lluviacaballo@lluviacaballo.com 



La primera presentación pública de este nuevo libro tendrá lugar en Valladolid dentro de las jornadas "Despierta" el día 5 de octubre, viernes, a las 18:00 horas en el Centro Cultural José Luís Mosquera (Huerta del Rey), calle Pío del Río Hortega número 13.