Lo que deja ver el máster de Cristina Cifuentes


El máster de Cristina Cifuentes es como una prenda que se transparenta. 

Cuanto más opaco quiere mostrarse un político, más deja ver eso que quiere ocultar, como en la foto donde el maquillaje en la cara de CC es casi perfecto, sin embargo lo que de verdad se ve es esa lanza en el cuello, por lo visto fruto de una traqueotomía debido a un accidente en moto hace unos años. No hablaré sobre los pormenores de ese “no master” de CC, tampoco hablaré sobre otros políticos de otros partidos que han hecho ‘cosas raras’ con su titulación académica, no es necesario aburrir más con una verdad del todo clara: se les ve que están pringaos, y cuantas más explicaciones dan, más se pringan.

Es evidente que produce tristeza ver cómo algunos políticos se auto regalan másters con la permisividad del sistema, pero más tristeza da ver cómo los que cursan esos másters lo hacen para tener poder sobre los demás, no hacen los másters para aprender ni para formarse, los hacen para atesorar poder, los hacen para dominar y para situarse, esas titulaciones las utilizan para someter a otros. 

No conozco prácticamente a nadie que quiera conocer por el simple hecho de conocer. 

El verdadero máster que han hecho CC y otros de su estirpe es un máster en gansterismo, y parece ser que todos han aprobado con una nota muy alta. Un máster en corrupción sería la caña, un máster en corrupción ahora mismo tendría más profesores que alumnos, y ese sí que sería el verdadero máster del universo.







Los pacifistas que hacen la guerra


No hay nadie no violento. Da igual que te declares pacifista, da igual que estés en contra de la guerra, da igual que te creas muy espiritual. Eres violento. No puedes ser no violento ya que nadie puede ir en contra de sus instintos. Ser pacifista es una idea que choca con algo muy real: eres violento, saliste ya así 'de fábrica'.

“Queremos trazar una nueva frontera, pero vamos a hacerlo sin violencia”, dicen algunos. Eso es falso, usarán la violencia para llevar a cabo su idea, y si no lo hacen al principio lo harán a medio camino o al final, pero lo harán. “Queremos defender nuestro territorio, pero lo haremos sin ninguna violencia”. Eso es falso también, usarán la fuerza para defenderla, no hay escapatoria. Si tienes un plan en la cabeza serás esclavizado por ese plan, da igual si ese plan es construir un nuevo país o defender el que ya tienes. El que se defiende a palos siempre dice que la violencia es únicamente defensiva; da igual si la violencia es defensiva o no es defensiva, la violencia va a estar presente siempre y en todo lugar. Muchas veces las palabras son infinitamente más violentas que los cañonazos.

El que quiere destruir las fronteras actúa igual que el que las defiende, el que se abraza a un tanque con una flor o con una cinta en la solapa es igual que el que conduce el tanque, la única diferencia es de qué lado va a salir en la foto. Los que agreden necesitan al ejército y a la policía para agredir, los que se defienden necesitan también del ejército y de la policía para defenderse. No hay forma de escapar de algo que viene ya predeterminado. Eres lo más parecido a un ordenador que cumple un programa.

La gente se inventa cualquier excusa para defender lo suyo: "No hay nada como mi país, mi país es lo más grande, me enseñaron a amarlo desde pequeño y no tengo ninguna duda de que estoy en el mejor país del mundo". "¿Y el país de al lado?", le pregunta alguien. "El país de al lado es una mierda, el que vale de verdad es el mío...¡es tan bonito!". Nadie quiere disparos, sin embargo todos estarían dispuestos a disparar si fuera necesario. Todos sueñan con vivir en paz en su bello país, pero esos sueños sólo se pueden llevar a cabo a través de la violencia. Siempre que luches por la paz caerás en las garras de la guerra, eso es así porque cuando el pensamiento quiere cambiar algo lo que hace es destruirlo, todo plan es destructivo ya que está diseñado por la mente; las metas que traza el pensamiento son metas imaginarias, cuando te imaginas una meta lo que haces es perseguir una idea, al perseguir una idea te pones siempre del lado de la sangre y de la guerra, una idea sólo se puede llevar adelante de esa manera. Una guerra de palabras es también una guerra.

Eres violento y siempre lo serás, toma nota de ello para que no te engañes más con la patraña del falso pacifismo. Los más violentos son los que se dicen no violentos y hacen campañas cursis a favor de una paz en la que no creen. Esos supuestos pacifistas lo único que están haciendo es proteger su forma de vida.

Todas las religiones fallaron a la hora de liberar al hombre de la violencia, también la espiritualidad de hoy en día está fallando estrepitosamente. Las religiones y la espiritualidad han fallado porque desconocen la intrahistoria que mueve al hombre, la verdad es que nunca se han molestado en conocerla.

Estas palabras son para los pacifistas que van a acabar haciendo la guerra, estas palabras son para los espirituales que aún no han comprendido que no hay escapatoria y que ellos son tan violentos como todo el mundo, aunque a menudo vayan disfrazados de un pacifismo falso y manipulador. Te crees distinto porque meditas o porque vas a reuniones donde la gente habla en voz baja, pero todo eso son decorados teatrales ya que el hecho es que eres igual de violento que todo el mundo. El asunto no es si llevas lazo en la solapa o no lo llevas, el asunto es ver cómo te hierven los pensamientos dentro de la cabeza, mientras esos pensamientos hierven dentro, tú sigues negando que eres violento, ¡cómo vas a ser violento tú que tienes por costumbre juntar las manos en plan namasté y bendecir  a todo lo que se pone por delante! No ha cambiado nada en la humanidad desde la noche de los tiempos y nada va a cambiar, la misma violencia de siempre, exactamente la misma, los disfraces van cambiando, sin embargo la violencia es la misma que la del primer día...si es que hubo un primer día.

Durante años has pensado que había algo en ti que te hacía diferente a los demás, pero ahora vas a descubrir que eso era falso. Eres igual de violento que todo el mundo. Durante años pensaste que eras muy especial, siempre te has creído tan refinado y tan espiritual, te veías a ti mismo tan distinguido que pensabas que ni siquiera formabas parte de este mundo, pero ahora vas a descubrir que eres como todo el mundo, ahora vas a ver que tienes colmillos y que puedes llegar a morder y a matar si es necesario. No conseguirás engañar a nadie con ese falso pacifismo, no te pongas disfraces espirituales, de ninguna manera vas a poder esconder esa fiera que llevas dentro. 

No te convertirás en un pacifista por ir vestido de blanco y por escuchar cien veces seguidas el "Imagine" de John Lennon, eres un animal que marca su territorio, ese es el programa que llevas dentro, esa es la intrahistoria, llevas el programa grabado a sangre y a fuego exactamente igual que lo lleva cualquier animal, y todo programa se cumple. Si tuvieras que matar para sobrevivir -por ejemplo si tuvieras que matar para comer porque tienes hambre- entonces el equilibrio natural no se rompería, pero desde el momento en el que hieres o matas por una idea, entonces ya no hay remedio, da igual que ataques o que te defiendas, da igual que lo hagas con palabras o a cañonazos, el equilibrio natural se ha roto ya y tú te acabas de subir a una embarcación que te lleva directamente hacia el desastre.








Ante una flor



Entras en un museo o en una sala de exposiciones y alguien tiene que explicarte esas supuestas obras de arte, y si no hay nadie que te las explique ya te puedes devanar los sesos para ver qué ha querido decir el artista o los artistas que allí exponen, algo que seguramente no conseguirás aunque te pases un día entero mirando, sin embargo a una flor no necesitas comprenderla, ante una flor no hay nada que comprender, delante de una flor no es necesario hacer ninguna pregunta, esa es la diferencia, la gran diferencia.







La perfección es un mito


No hay nada perfecto, no hay nadie perfecto. Tampoco existe la sociedad perfecta. 

“Pronto llegará el mesías y lo arreglará todo”, dicen algunos, pero el mesías no llega y las cosas van de mal en peor. “En breve habrá un reseteo del sistema monetario y la pobreza en el mundo se acabará”, dicen otros, pero el reseteo no aparece y la impaciencia comienza a hacerse evidente. “Fundemos la república y se acabarán todos los males”, gritan algunos, pero la república no llega y si llegase tampoco solucionaría nada. “Pronto tendremos el motor de agua y se acabará de una vez por todas la contaminación en la Tierra”, dicen otros, pero ese motor no llega y la contaminación va en aumento. “Cuando acabe de psicoanalizarme me conoceré a mí mismo y seré por fin dueño de mi destino”, he oído decir a veces; cuando acabes de psicoanalizarte estarás igual o peor que el día que comenzaste, además no te vas a conocer a ti mismo aunque vivas dos mil años y aunque seas el más erudito de la Tierra; nunca serás dueño de tu destino porque para empezar no hay destino. “Un día me tocará la lotería y podré ser feliz como siempre he soñado”, pero la lotería no te toca, y si por un casual te tocara tendrías un montón de problemas, algunos de esos problemas serían mayores aún que los que ahora tienes. 

¿No te has dado cuenta que estás esperando cosas que nunca llegan? 

La perfección es un mito, la perfección no existe, y esa cosa tan pedante que llaman ‘excelencia’ es la misma idea de perfección sólo que con otro nombre; también la idea de Dios nace de haber imaginado que tiene que haber algo o alguien perfecto que lo controla todo, pero eso es otro mito inventado. Ese Dios que lo controla todo es una idea, pero Dios no es una idea; si Dios es una idea es algo falso, algo que la mente ha creado a fuerza de echarle imaginación. Dios no tiene nombre. Dios no se llama Dios. Dios no se llama de ninguna manera. Dios ni siquiera sabe que es Dios. Dios es una vivencia interna que de ser cierta no podrás decir de ella ni una sola palabra.

La idea de perfección es la idea más violenta que hay, y es que esa idea disparata todas las situaciones. Observad esto: la mayoría de las parejas fracasan porque el uno ve que el otro no llega a ser tan perfecto como se lo había imaginado. 

Un mundo sin problemas y finalmente liberado es un cuento irrealizable. Pensamos que un día llegará un presidente de una nación poderosa para salvarnos de todos los males, pero eso no va a ocurrir, si acaso lo que puede ocurrir es que ese presidente tan poderoso nos someta a todos aún más.

La perfección es un mito porque la vida es un movimiento sin ninguna dirección, en la vida no hay ninguna meta, las metas solamente traen frustración y tristeza. Esta vida en tres dimensiones es la feria de la imperfección, somos trapecistas de un circo donde no se admiten los ensayos, aquí ha de salir siempre todo a la primera.

La espiritualidad propone también la liberación del individuo, por eso a través de esta espiritualidad de hoy en día te están lanzando todo el tiempo mensajes que pretenden llevarte hacia una perfección que no existe, la liberación y la perfección no llegan porque se trata de cuentos inventados, y es que esta espiritualidad de hoy en día es profundamente ignorante y superficial. No tienes que liberarte de nada.

Y no hablemos de la perfección física que tanto se fomenta en estos tiempos, esa perfección del cuerpo que está maniatando y confundiendo a millones de personas en todo el mundo; unos corren maratones, otros se desloman sobre la bicicleta, otros se pasan horas y horas en el gimnasio, y todo porque les han dicho que el cuerpo puede llegar a la perfección. Sí, el cuerpo es perfecto, pero sólo si lo dejas en paz, como el cuerpo esté gobernado por la mente se convertirá en un cuerpo esclavo y enfermo. Si te gusta el yoga practica yoga, si te gusta correr sal a correr, pero no te machaques y sobre todo no rompas el equilibrio natural del cuerpo. Cuanto más deporte practiques más se tensionará tu cuerpo, si eres joven no notarás aún esa tensión, pero a medida que cumplas años te darás cuenta de que lo que estabas haciendo era una actividad puramente narcisista, el narcisismo no es pasarse el día haciéndose selfies y subiéndolos a Facebook o a Instagram (que también), el narcisismo es dejar que la mente gobierne al cuerpo; el cuerpo tiene un funcionamiento natural que es una maravilla, es una maravilla siempre y cuando la mente no intervenga, pero cuando interviene la cabeza inmediatamente pone al cuerpo en un disparadero que lo acaba rompiendo en mil pedazos. La mente es espartana y dictatorial, todo lo contrario que el cuerpo que es siempre sereno y manso. Sereno y manso…pero no tonto.







Los impuestos



Ahora en abril se inicia en España la campaña de la declaración de la renta. Hace unos días me encontré con un amigo y hablamos de este tema. “¿Sabes para qué sirven los impuestos?”, le pregunté. Me contestó de la misma forma que yo habría contestado hace años, es decir que los impuestos sirven para pagar los gastos que tiene el Estado. “No exactamente”, le dije. Y comencé a hablarle, al acabar me dijo que por favor lo escribiera pues según él habría otras personas que también querrían saberlo. Y eso es lo que he hecho, escribirlo, escribirlo para que se entienda, algunos economistas también lo escriben, sin embargo hacen todo lo posible para que no se entienda ni una palabra. Vamos allá.

Las divisas que manejan los Estados son divisas fiduciarias, es decir que son divisas basadas en un dinero inventado, lo que quiere decir que el dinero del Estado (lo mismo que el dinero de los bancos) es un dinero al que llamaremos dinero-deuda, de hecho los Estados no hacen más que acumular deuda, esa deuda sólo puede haber salido de un dinero que ha sido ‘creado’ a través de meros apuntes en un ordenador. El dinero de los impuestos sirve para pagar esa deuda. Pero, ¿cómo se paga realmente? Veamos. El dinero que se presta sale de la nada; sale de la nada el dinero que se presta a los particulares, lo mismo que el dinero que se presta a las empresas, también la deuda soberana de los países sale de un dinero inventado, entonces los impuestos son para pagar los intereses de un dinero que fue sacado de la nada. El dinero que se presta es un dinero ficticio, no así el dinero de los ahorradores que es un dinero real pues el fruto del trabajo, es decir que el dinero de los impuestos sale de la economía real, es con ese dinero real que se tapa el agujero y la burbuja del dinero ficticio. 

Resumiendo lo anterior: es falso el dinero que se emite, pero es ‘real’ el dinero que se recauda a través de los impuestos. 

Una élite privada (Reserva Federal de EEUU, Banco Central Europeo, en connivencia y en coordinación con los grandes bancos y con los Estados) controla la emisión de la deuda (dinero falso), es a través de los impuestos que se embolsan el dinero real que pagan los ciudadanos, es decir que estamos pagando impuestos para pagar una deuda basada en un dinero que nunca existió ya que se ha tratado y se trata de simples apuntes electrónicos. 

¿Se ha entendido? Espero que sí. Se trata sin duda del más grande truco de magia que jamás haya podido existir, un truco de magia vil y estafador llevado a cabo por los buitres que están detrás de la cortina de este teatro delirante. 

Me llevó muchos años comprender esta historia de los impuestos, lo mismo que la historia del dinero. Los 'muy espirituales' siempre se han sentido molestos cuando les he hablado de estas historias, es que ellos son tan especiales que piensan que todo esto no les atañe. Qué equivocados están. A la vez que miras al cielo deberías de tener ojos para mirar también a esa tierra que pisas. Lee esta noticia y date cuenta de cómo algunos piratas españoles sacan su dinero de España y se lo llevan a sus 'puertos de confianza'.







Sobre ese silencio que ahora está tan de moda


"Vivir el silencio"."Habitar en el silencio". "Enamorarse del silencio". "Ser tomados por el silencio". Lemas como éstos llenan los folletos con los que se adorna esta nueva espiritualidad de hoy en día. 

El silencio no se puede experimentar. “Es que yo consigo experimentar el silencio sin que intervenga el pensamiento”, dicen algunos. Eso es falso. No puedes hacer eso pues un estado de no pensamiento no existe, si existiera un estado de no pensamiento entonces nadie lo podría experimentar porque la experiencia se lleva a cabo precisamente a través del pensamiento. El silencio es un concepto, el silencio es una moda, te subes al carro de esa moda como te podrías subir al carro de cualquier otra moda. 

El silencio se suele asociar a lo intemporal, pero es que no puedes perseguir lo intemporal porque lo intemporal es algo creado por el tiempo y tú estás dentro de la estructura del tiempo. 

Eso que está tan asociado al silencio y que llamas ‘ausencia de pensamiento’ es también pensamiento.

No tiene sentido practicar el silencio, el silencio auténtico es una explosión que te dejaría aniquilado. El único silencio es estar muerto. Estás jugando a que eres silencio, pero eso es tan sólo un juego de la mente. La espiritualidad de hoy en día no es más que un juguete que se ha hecho llegar a la gente, ese juguete contiene una jerga de palabras con las que te vas manejando, hasta que un día todo explota y te das cuenta de que estabas en la inopia y que no te habías dado cuenta aún de la trampa mental en la que habías quedado atrapado.

Hace no mucho alguien me preguntó qué me parecían los retiros de silencio: “Turismo espiritual. Vamos a ver, que no estoy en contra del turismo espiritual ni de ningún tipo de turismo, simplemente digo que conviene gastar el dinero en cosas que verdaderamente necesitemos, igual te gastas una pasta en un retiro de silencio y luego las pasas canutas porque no puedes ir al dentista”. 

Es imposible vivir en el silencio. El silencio es otro cuento que te estás contando y que estás contando a los demás. El silencio que dices que experimentas durante un rato quieres experimentarlo siempre, pero eso sencillamente no se puede hacer, internamente puedes soñar con ser un monje y que te vas a vivir a un monasterio donde todo es paz, pero eso no es más que una fantasía inventada porque el monje en el monasterio tiene la cabeza llena de pensamientos, exactamente igual que la tienes tú. 

“El verdadero silencio es un estado del ser”, dicen algunos. La frase es realmente bonita, el problema es que está vacía de contenido. 

En muchos folletos sobre el silencio se dice que el silencio te ayuda a cambiar de perspectiva, y ahí precisamente está la trampa, si te ayuda a cambiar de perspectiva quiere decir que únicamente te ayuda a clarificar el pensamiento, eso quiere decir que aún sigues dentro del pensamiento, y es que un pensamiento clarificado todavía es pensamiento. 

“Recurro al silencio para estimular mi mente”, dice el empresario Elon Musk, un tipo que ahora está tan de moda que te lo puedes encontrar hasta en la sopa. Si recurres al silencio para estimular tu mente, ese silencio sigue siendo mente, es decir que sigues en la noria de la mente igual que hace el hamster en su jaula, todo el día dando vueltas en su pequeña noria de juguete sin conseguir abrir la jaula y sin poder salir a vivir la ansiada libertad. 

El silencio no puede hacer que la mente mute, si una mente se cambia por otra mente aún sigue siendo mente. El silencio es una cosa imposible, un concepto que te has buscado, algo que suena muy bien pero que es una monumental fantasía que has fabricado. "Es que el silencio me relaja mucho", dicen algunos. Muy bien, relájate, pero sé honesto y deja de vender humo, hoy en día se compran más toneladas de humo en el mercadillo espiritual que comida de la buena.

Descansa. Ya estás en el lugar a donde tenías que ir, sin necesidad de tener que tomar la salida, ya has llegado. Se acabó la ansiedad provocada por la 'incesante búsqueda espiritual'. Se acabó amigo. Se acabó.



En la bella foto se puede ver a Erling Kagge, el hombre que lleva años buscando el silencio…Que se sepa aún no lo ha encontrado, y mucho me temo que no lo va a encontrar porque está buscando una idea, y con las ideas ya se sabe que o bien se esfuman o bien acaban convirtiéndose en espejismos.





No busques más


(Palabras que han ido naciendo al hilo de algunas conversaciones durante esta pasada Semana Santa):

Los buscadores espirituales siguen pensando que algún día alcanzarán ese estado que se ha dado en llamar “la iluminación espiritual”, por eso van cada cierto tiempo a escuchar a determinados gurús y leen determinados libros pensando que un día les llegará la iluminación, pero esa iluminación no llega, piensan que el gurú tiene algo que ellos no tienen y que un día se lo va a entregar en exclusiva, pero eso no ocurre ni va a ocurrir, el supuesto gurú no te va a entregar nada porque sencillamente no lo tiene; tú le estás pidiendo algo a la vida y la vida no te lo puede dar, ese es todo el asunto. Algunos están esperando el milagro de los milagros, pero ese milagro no aparece ni va a aparecer. Muchos meditan y seguramente esperan que un día caiga sobre ellos la asombrosa iluminación espiritual como una cortina de luz llovida del cielo, pero eso no son más que fantasías. No hay personas iluminadas, es verdad que ocasionalmente puede haber gente inspirada, pero no verás a nadie iluminado, nunca nadie llegará a alcanzar ese punto de equilibrio total que hace que pueda vivir en la perfección y en el gozo permanentes, esas cosas no son de aquí de la Tierra. Cuando ves a alguien iluminado es porque te imaginas que allí hay iluminación, es el poder que tú le otorgas lo que hace que se muestre ante ti de esa manera. 

Lo que eres no es un estado, da igual que estés bien o que estés mal ya que lo que eres no tiene que ver con ningún estado determinado. No hay personas santas, no hay gracias especiales para unos pocos, todo eso son delirios y fantasías, fantasías que por cierto conectan muy bien con la parte comercial de todo este asunto y que ahora mismo mueven mucho dinero. 

Hay gurús que se visten de blanco, otros se rapan la cabeza para estar a la moda, otros ensayan con voz pausada su conferencia porque así la puesta en escena causará más impacto, otros son grabados en sesiones interminables de vídeo que luego sus adeptos ven en esas infinitas charlas de internet que aburren a las mismas piedras. Ninguna música especial te llevará nunca a ningún estado, puedes acceder a un estado determinado durante un rato para luego regresar a la misma miseria de siempre. 

Nadie es capaz de encontrar nada, nadie encuentra nada porque a nivel espiritual no es preciso encontrar nada, te colocas ante Dios en oración para pedirle lo que ya tienes, quieres que Dios te dé lo que ya posees. Es ciertamente ridículo. Lo que eres lo eres desde siempre y para siempre, no llegas a lo que eres a través de un proceso o de una ascésis, lo que eres no guarda ninguna relación con lo que te está pasando.

Quizás algunos han leído lo que dejó escrito algún místico famoso y se imaginan que si siguen sus indicaciones también ellos alcanzarán la supuesta iluminación, pero no va a ser así, y no va a ser así porque lo que vale para unos no vale para otros, igual lo que le fue bien a ese místico no te va tan bien a ti; hay cosas que no se dejan ver por más que las convoques y por más que sistematices la búsqueda a través de la férrea voluntad y de la planificación intencionada. El espíritu no se trabaja, cuando crees que estás trabajando el espíritu lo que estás haciendo es trabajar la parte psicológica, es decir que no haces otra cosa que darle vueltas a la cabeza.

Lo que somos en esencia no está relacionado con ningún estado religioso que tenga que ver con la dicha, con la beatitud y con el éxtasis, éstos permanecen aún en el campo de la experiencia y si los buscas con ahínco tan sólo conseguirás rascar en la superficie de las cosas. No sirve de nada que te imagines a ti mismo viendo luces y estrellas y seres de otra dimensión, no sirve de nada.

Lo que eres no depende de la vida que llevas, eres conciencia que no elige, el ‘yo’ cree que elige, pero lo que en verdad eres es conciencia sin ningún tipo de elección, la vida no sigue ningún camino que la mente haya podido trazar. Ese supuesto iluminado al que tanto admiras no te puede entregar nada porque tampoco él lo tiene, parece que lo tiene, pero en realidad no lo tiene. En la espiritualidad de hoy en día todo el mundo corre para tener "la experiencia de la iluminación", pero resulta que la iluminación (al igual que la muerte) no es una experiencia. La iluminación es ver que no hay un ‘yo’ que tenga que realizarse, la iluminación es ver que no existe la iluminación y que no hay nada ni nadie que necesite ser iluminado. 

Si aún te consideras un buscador espiritual, deja de pensar que un día te convertirás en alguien santo o iluminado, si aún te consideras un buscador te digo que has de frenar en seco esa búsqueda espiritual porque nunca llegarás a ninguna parte, ese lugar al que pretendes llegar no existe, ese poder espiritual que esperas conseguir para hacer milagros y para ser admirado después por tus amigos es una monumental chaladura. La vida es algo que jamás el pensamiento podrá comprender, la inmensidad de la vida excede por completo a esos cuatro palos mal puestos y a esa sombrilla mental en la que vives. Nunca conseguirás nada de todo eso que estás buscando intencionadamente; puedes conseguir cosas materiales, cosas que por cierto te durarán cuatro días porque todo lo material se acaba pronto, pero nunca conseguirás 'cosas espirituales', esa película que te has montado en la cabeza alrededor de la espiritualidad no tiene ningún sentido.

No busques más, no es necesario.