El amor el último


Siempre me llamó la atención ver que en el famoso dicho “salud, dinero y amor” el amor vaya el último, eso quiere decir que el amor, que parece siempre tan importante, en realidad es lo que menos importa; si el amor va el último en esa terna de palabras, quiere decir que con salud y dinero se disimula muy bien, con salud y dinero se disimula tan bien que hasta se puede aparentar el amor, pero la apariencia de amor no es amor. En los inviernos del alma se acude al calor del amor, pero tener el corazón inflamado de sentimiento no asegura que el amor esté y que además se mantenga vivo. El amor va el último en esa terna de palabras porque aún no lo hemos comprendido, queda mucho aún para poder comprender lo que es el amor en su esencia. El amor no es una expresión del cuerpo que se basa en una emoción, el amor es la amalgama que une todas las cosas, sin amor el mundo se viene abajo, sin amor no hay pureza para llevar a cabo ninguna acción que merezca la pena. El amor no lo pones tú, es la vida la que pone el amor, es la vida la que te lo entrega. La vida entera es amor, aunque a veces no lo parezca.


El amor no es una conquista.

El amor no puede vivir dentro de un intercambio de objeto a objeto.

El amor no necesita de ningún estímulo para ser.

Tú no das alcance al amor, es el amor el que te alcanza a ti.

El amor no es de nadie. 

El amor no es un premio que te da la vida.

En el amor no hay nadie que triunfe o que fracase.

Amas a alguien cuando no lo ves distinto a lo que tú eres.







Esa zanahoria llamada libre albedrío



En esta última semana han escrito dos personas medio enfadadas porque han debido de repasar este blog y más o menos han descubierto que no hay libre albedrío, en parte es como si me echaran a mí la culpa de que no lo haya. Voy a tratar de contestaros a las dos y de paso contesto a toda una horda de psicólogos que siguen poniendo en sus consultas “toma las riendas de tu vida” y otro tipo de eslóganes insensatos que no hacen más que confundir a la gente.

Cada vez este blog se parece más a un consultorio, y es que ahora mismo podría hacer apuntes seguidos uno tras otro respondiendo solamente a algunas de las cuestiones que me van planteando en el chat de facebook, a través del correo electrónico, whatsapp, incluso por la calle y por los caminos por los que paseo la gente me pregunta, piensan que yo tengo respuestas para muchas de sus preguntas, y no es verdad, lo que ocurre es que desde que tenía quince años funciono de esta manera, ya por entonces los amigos y los compañeros de clase me preguntaban todo tipo de cosas imposibles, han pasado muchos años desde entonces y ahora mi disposición es otra, ahora por ejemplo soy capaz de decir con conocimiento de causa que el hombre más sabio de la Tierra no tiene en realidad ni idea de nada, también digo que no hay ninguna cosa que necesite ser cambiada, no hay que convencer nunca a nadie, cada cual está bien como está, nadie enseña y nadie aprende. Me hace mucha gracia ver a estos conferenciantes espirituales tan serios y con su hablar tan pausado creyéndose su papelón, por lo visto cuanto más pausado hables más espiritual eres, de verdad que es para partirse de risa. Yo juego a este papel de que respondo las preguntas, espero que vosotros comprendáis el papel 'artificioso' de que sois a los que les toca hacerlas, cuando lo real es que el que pregunta y el que responde son la misma cosa, somos la misma cosa, no hay separación. Recordad que la vida habla sin usar palabras, y eso sí que es un arte.

Voy a contestar en plan telegrama porque los argumentos de fondo del libre albedrío los he explicado ya más que de sobra en los últimos años, por cierto que en estos días este blog cumple diez años, quién lo iba a decir cuando varios me pidieron que lo dejara a los dos o tres meses de empezar, me lo dijeron no porque el blog fuera malo, ellos simplemente pensaban que se me había ido la cabeza y que por escribir en el blog había abandonado a mis hijos y a mi trabajo. Nada más lejos de la realidad. Este blog es seguido a diario por una buena cantidad de personas, muchas de ellas son curiosamente lectores fieles de los libros que escribo, o casi mejor "de los libros que la vida escribe a través de mí" ya que yo no me vivo como autor de nada, tampoco me siento el autor de las respuestas que voy dando a las distintas cuestiones que se me plantean. Nunca busqué lectores, nunca he buscado el engrandecimiento personal, detrás de lo que escribo no ha habido ni hay ningún interés personal, soy como un tenista que no tiene ni idea de los golpes que va dando con su raqueta de palabras, aunque la verdad es que ya he conseguido ganar algún torneo que otro.

Al final de este apunte pondré el enlace a los blogs que fui abriendo en estos últimos diez años. Cinco en total.

Sobre el libre albedrío:

Rafa Nadal no es dueño de los golpes que da con su raqueta de tenis, tanto si da un buen golpe como si lo da defectuoso, Rafa Nadal no tiene ni idea de cómo es que le ha salido ese golpe, lo que quiere decir que todo es una decisión inconsciente (mecánica) que luego el consciente hace suya.

Nadie decidió nacer y nadie sabe cuándo morirá, por lo menos no de forma consciente, lo que quiere decir que esos dos ‘acontecimientos’ de la vida (que nos marcan por completo) no son una decisión nuestra, si esas dos ‘cosas’ no son una decisión nuestra, todo lo demás tampoco lo es.

Nadie puede aportar ni un solo dato que diga si está vivo o si está muerto, nadie puede decir si está soñando o si está despierto. Nadie tiene ni idea del próximo pensamiento que va a tener; si nadie sabe el próximo pensamiento que va a tener, cómo va a pensar que dispone de libre albedrío.

El libre albedrío es una zanahoria que han puesto delante de las narices de un burro llamado cuerpo. ¿Un burro llamado cuerpo? Llamo burro al cuerpo porque el cuerpo es un ordenador biológico que cumple un programa. No le pidas peras al olmo, es decir que no le pidas al cuerpo que te hable de filosofía porque el cuerpo no sabe de filosofía, en realidad nadie sabe de filosofía. El cuerpo no conoce ni conocerá el libre albedrío porque el cuerpo ejecuta todo en base a un programa, es decir que come cuando tiene hambre y bebe cuando tiene sed. Sin educación sexual tú sabes lo que es el sexo pues el sexo reproductivo está grabado a fuego en la programación del cuerpo, sin educación sexual todo el mundo sabe cómo tener un hijo.

La única libertad es darse cuenta de que no hay ninguna libertad.

Todas las experiencias las vivimos en base a la acumulación de datos que tenemos del pasado, es decir que no vemos la vida que nace porque los datos acumulados nos hacen vivir a través de la mente que es la que guarda esos datos, la mente opera siempre con información que viene del pasado. En otras palabras, la mente nos oculta la vida real. La vida la hemos convertido en un sueño porque la vemos a través de nuestros pensamientos. Nuestros pensamientos sobre la vida hacen que la vida verdadera permanezca tapada y sea prácticamente inaccesible. Toda acción es en realidad una reacción a algo. Vives lo que piensas, no vives la vida que es, pero es que la vida que es no tiene nada que ver con tus pensamientos sobre la vida. Hasta nos hemos inventado que existe la mente, hasta nos hemos inventado que existe la muerte, y es que por los datos que se van teniendo ni existe la mente ni existe la muerte, pero de eso tocará hablar ya otro día.













Comer tanto te hace daño



Voy a decirlo ahora que ha pasado ya el aquelarre de la Navidad, lo podía haber dicho antes pero habría servido de muy poco. Esta forma salvaje de comer es un peligro para la civilización. Comer tanto es una insensatez. El cuerpo necesita poca comida, además esa comida se puede hacer de forma rápida y sencilla, no tienes que estar mañana y tarde comprando y cocinando. Comer tanto te hace daño. Comer menos te hará mejor. El exceso de comida te está matando, además de una forma muy rápida. ¿De qué sirve que pasees o hagas deporte y que te cuides a otros niveles si las comilonas te están pulverizando? Menos mal que la cuesta de enero nos obliga a volver a lo más simple y ligero, la necesidad de agarrarse la cartera sirve para no hacer el tonto ni un minuto más. Perdonad que me exprese con estas palabras, no sé decirlo de otra manera.








Un libro que nació hace un año



Hoy hace justo un año que la vida me puso en la senda de escribir un nuevo libro, fue en la noche de Reyes del pasado año cuando nació la inspiración. Está ya bastante avanzado el libro, estará disponible para el otoño de este 2018. Muchos preguntáis a menudo si estaré escribiendo algo nuevo, este apunte es la respuesta. No diré nada hoy sobre el contenido ni sobre el título, sólo diré que si en los anteriores libros no había nada buscado, en éste se ve aún más ese no buscar y ese dejarse llevar...¡Santo abandono! Todo va apareciendo con la misma cadencia que la vida acontece, es como una música que se va componiendo a la vez que es interpretada. Hoy en primicia este breve capítulo del nuevo libro:

Así me lo contó un amigo hace unos meses: “Estaba mi abuelo agonizante, era verano y hacía calor, la ventana de la habitación estaba abierta, justo mientras expiraba mi abuelo entró un pequeño gorrión y se posó en la almohada al lado de su cabeza sudorosa. Nadie dijo nada, nadie hizo nada, algunos lloramos por la emoción del momento. Era un gorrión nuevo, seguramente estaría dando uno de sus primeros vuelos. Después de dos o tres minutos, y cuando vimos que el abuelo ya no respiraba, el pájaro salió volando de nuevo por la ventana para posarse en un tejado cercano, lo curioso es que ese era el tejado de la casa donde había nacido mi abuelo ya que éste llevaba viviendo ya unos años con una de mis tías, apenas cincuenta metros separan una casa de la otra. ¡Qué más puedo decirte Raúl! La vida lo dice todo sin palabras, piensas que vas a sentir pena en ese momento porque ha muerto tu abuelo, pero llega un pájaro y te arranca todas las penas, es increíble todo lo que la vida nos va entregando, es increíble. ¿Lo contarás? ¿De verdad lo vas a contar? Raúl, la vida no tiene nada que ver con lo que le pase al cuerpo, un día me lo dijiste y apenas te creí, ahora te lo devuelvo convertido en joya viviente. Es verdad, lo que somos no está sujeto a ningún cambio”.









Cuando esperas que alguien te aclare el futuro


Acaba un año y empieza otro. Se pueden leer muchos balances del año que termina, lo mismo que se pueden leer también muchas previsiones para el año que comienza. Algunos aprovechan y van a que les echen las cartas, otros acuden al I Ching, otros van para que alguien que canaliza les aclare cómo va a ser su futuro. Otros leen crónicas periodísticas pensando que lo que sucede en el exterior es lo único que pasa en la vida. Otros van a la iglesia y se encomiendan a un santo particular o a la idea que tienen de Dios. Otros no acuden a ningún lugar aunque interiormente se preguntan qué va a pasar con su vida.

Nadie te dirá nunca cómo es el futuro porque nadie lo sabe, y los que dicen que lo saben en realidad están mirando a través de un cristal deformado. Al hablar del futuro en realidad nadie sabe de lo que está hablando.

Tengo amigos que suelen acudir a personas que les dicen cómo va a ser su futuro, pero es que nadie sabe nada del futuro porque el futuro no existe más que como un concepto mental, nadie sabe cómo va a ser ese futuro aunque la persona a la que acudes diga que canaliza a no sé qué seres de alta dimensión.

Te hablan lo que va a ocurrir o de lo que puede ocurrir, y es que eso que te dicen que va a ocurrir se empieza a mover en la línea del tiempo y se transforma a la misma velocidad a la que se transforma todo lo externo y fenoménico, es decir que eso que te han dicho sobre el futuro vale de muy poco pues en el mundo de la forma está todo siempre cambiando, o sea que según te lo dicen así se evapora, y es que en la materia todo se evapora, también eso que te han dicho. Puede ocurrir que lo que te dicen se quede en tu mente como algo petrificado y que no te deje ver lo nuevo que aparece a cada instante, es decir que por estar pendiente de que se cumpla lo que te han dicho, dejas de ver lo que brota en el presente. Y esto es más importante aún que todo lo anterior: cuando vas a ver a alguien para que te aclare el futuro vas como alguien que se vive como un cuerpo, por eso las cuestiones sobre las que preguntas tienen que ver con la salud, con el trabajo, con el dinero, con la familia, etc. Y eso es seguir en el sueño, sigues dormido tú y sigue dormida la persona que supuestamente canaliza el mensaje pues lo que tú eres no es un cuerpo, tampoco eres la empresa que tienes entre manos ni la salud que puedas tener en un momento dado. Lo que eres no se puede definir. Lo que eres está al margen de cualquier devenir temporal. Lo que de verdad eres no es tocado nunca por ninguna circunstancia supuestamente azarosa. Nadie sabrá decirte nada de lo que de verdad eres ya que eso que eres no transcurre en el escenario del tiempo y del espacio. De lo que te hablan al hablarte sobre ‘tu futuro’ es sobre una supuesta imagen de un yo que está recorriendo una línea temporal, pero tú no eres un yo que está sujeto a ningún devenir.

Acudes en realidad a esos encuentros para que alguien te dé esperanza, sin embargo es tan bello vivir sin esperanza. Sí, lo repito de nuevo: es tan hermoso vivir sin ninguna esperanza… Siempre nos dijeron que era un arte saber esperar, sin embargo creo que es justo lo contrario, el verdadero arte es no esperar. Cuando no esperas quedas libre de lo que vendrá, en realidad cuando no esperas de lo que de verdad te liberas es de la propia mente que siempre está esperando cosas baldías. Cuando no esperas todo queda liberado y la vida deja de estar preñada de aspectos superficiales; cuando no te vives como un cuerpo dejas ya de esperar pues sabes que eso que eres está más allá de cualquier circunstancia externa. Tú no vives en un cuerpo, es el cuerpo el que vive en ti, es decir que no es que dentro de un cuerpo haya una conciencia, es que dentro de la conciencia queda englobado también el cuerpo. La conciencia no se preocupa por el futuro porque la conciencia no está inscrita en el tiempo; para lo que de verdad somos nunca el tiempo existió, nunca hemos vivido en él. 

Cuando vas a que te digan cómo será tu futuro das por hecho que tienes futuro, pero en realidad no lo tienes, lo que llamas ‘tu futuro’ no es más que la consecuencia de vivirse como un individuo que se siente separado de la totalidad. Es una ilusión de la mente pensar que nosotros fabricamos nuestro futuro o que alguien lo puede fabricar para nosotros.


Y a todo esto, ¿qué es el futuro? El futuro es pasado; el futuro es pasado porque todo lo que proyectamos hacia el futuro es una proyección del pasado, y eso que proyectamos son imágenes, y las imágenes nos relegan a vivir en un plano mental, y vivir a través de la mente hace de la vida una creencia, pero vivir no es una creencia, vivir es una vivencia. Así que vive, permite que la vida se haga en ti.



En la fotografía se puede ver arte en la nieve, por Simón Beck.





Parece que nos gustan más los cristos de escayola


Varias personas han escrito en relación a la imagen del anterior apunte titulado “el evangelio de la vida”. No es bueno tener que explicar una imagen, pero si no queda más remedio…

La niña famélica que presenta la enfermera en esa fotografía es la misma imagen que presenta el sacerdote en la iglesia en Navidad, son idénticas, una es parte del belén de toda la vida, la otra forma parte 'del belén de la vida'.

En la tradición cristiana, y más concretamente en la tradición católica, el día de Nochebuena y el día de Navidad se adora a una figura del niño Jesús que normalmente el sacerdote presenta ante los fieles, el papa lo suele hacer en Roma en la misa del gallo, justo lo que se ve en la fotografía de este apunte. Pues bien, la imagen de la niña famélica tiene el mismo contenido simbólico que esa imagen de madera o de escayola, sólo que la imagen de la niña se presenta ante nosotros como ‘más real’, una imagen que golpea y nos despierta en un instante, algunos me han dicho que casi no la han podido mirar. Claro que la imagen de la niña da un fogonazo en los ojos, por supuesto. No califico la imagen, tampoco califico el texto que acompaña a esa imagen, simplemente los muestro y observo el efecto que producen. 

Aunque a veces no lo parezca, la vida se ocupa de todo, también de esa niña ya fallecida y de sus desconsolados padres.

Y si la imagen de esa niña ha golpeado, ha golpeado casi más decir que Dios es también ese cuerpo famélico. Dios es un concepto y como concepto no tiene realidad, si eres capaz de abandonar el concepto “Dios” lo que queda es tu unión con la vida, con la totalidad, pues Dios no es otra cosa que la vida en su total manifestación. Lo diré más sencillo: la esencia de Dios es lo que queda cuando eliminas  ese concepto mental al que llamas Dios.

Cuando la mente se queda en silencio ya no hay fotos de niños famélicos ni fotos de los que adoran a los cristos de escayola, conságrate al silencio que eres, no te consagres a ningún dios venga de donde venga pues dentro de ti está ya ‘eso’ a lo que te has de consagrar. La mayoría de los ríos no los cruzamos porque hemos construido una imagen de nosotros mismos, cuando ya no hay imágenes sólo queda lo que es, entonces el río se cruza solo.







El evangelio de la vida


Lectura del santo evangelio de la vida misma.

En aquel tiempo presentaron ante las cámaras de medio mundo a la pequeña Sahar nacida en Damasco, su desnutrición era evidente, una desnutrición que afectaba en ese momento a miles de niños sirios. Llamaba la atención de los periodistas los ojos tan abiertos de Sahar, unos ojos que parecían querer volar al cielo. La enfermera llegó con una balanza y puso en ella a la niña, su peso era de 900 gramos a pesar de que hacía ya un mes que había nacido. La madre de Sahar lloró al ver los esqueléticos muslos de la pequeña, y lloró sobre todo porque no la pudo amamantar ya que ella padece también grave desnutrición. El padre permanecía a unos metros mirando la escena con tristeza. A los dos días los padres regresaron de nuevo al hospital para recoger el cuerpo de la pequeña y poder enterrarlo.

¿Tiene que ver Dios con todo esto? No es que Dios tenga que ver con esto, es que Dios es esto.

Feliz Navidad a todos. Feliz Navidad.