El apio del pueblo



En estos dos últimos meses en los que está habiendo presentaciones del nuevo libro, me ha tocado hablar de alcalinidad bastantes veces, también he ido dando recetas concretas que la favorezcan. No son recetas 'teóricas', las que doy son siempre las que uno ha probado, por lo tanto viajan ya en este cuerpo, son sangre de mi sangre. Esta es una de esas recetas. Se trata de un preparado muy sencillo, muy barato, y con unas propiedades alcalinizantes muy grandes. Esta receta es ideal para la temporada primavera-verano en la que ahora estamos en este hemisferio norte.

Son necesarias un par de ramas de apio, un pepino, un aguacate, el zumo de media lima o de medio limón, un diente de ajo, una cucharada sopera de aceite de oliva biológica de primera presión en frío, sal del Himalaya, un poco de perejil y un poco más de medio vaso de agua alcalina. Triturar todo en una batidora de vaso durante un minuto y tomarlo inmediatamente después de batirlo pues se oxida muy rápido. Los que tengan buena salud lo pueden tomar frío, los que estén delicados o estén convalecientes que lo tomen caliente o templado (para ello es preciso calentar el agua).

Se trata de un batido que reduce el colesterol, que posee un gran poder antiinflamatorio (es ideal para todos aquellos que tienen sangrado frecuente de encías); ayuda a eliminar también los metales pesados, es bueno para bajar la presión arterial, ayuda a eliminar los cálculos de la vesícula y del riñón; este batido es de una gran ayuda para el equilibrio nervioso.

Buen provecho.