Proyectos profesionales



-Raúl, ¿en qué andas ahora metido?

-Pues mira, ayer me pasé más de media tarde cosiendo.

-¿Cosiendo?

-Sí, cosiendo. ¿Te extraña?

-Bueno, un poco. Yo me refería a si estabas con nuevos proyectos profesionales.

-¿Es que coser no es un proyecto profesional? Ja, ja, ja.

-Seguramente lo es. No, te quería preguntar si tienes nuevos proyectos a la vista.

-Sí, hoy toca barrer y fregar la casa entera…

-Veo que no quieres soltar prenda.

-Aunque no te lo creas, te estoy contando mis proyectos.

-Eres único respondiendo.

-Y tú eres único preguntando. Por cierto, mientras yo cosía, mi hijo mayor cosía también al lado mío.

-¿Y qué cosía?

-Unas zapatillas con las que juega al fútbol.

-Gracias Raúl, amigo.

-Gracias a ti, hermano, y perdona por la aparente frialdad, a veces la sinceridad se expresa sólo con monosílabos, y las más de las veces con silencio, en el silencio. 

-No estás triste, ¿verdad?

-Noooooo... Estoy lleno de esperanza, no es una esperanza relacionada con algo concreto, se trata de una esperanza que tiene que ver con el Ser. Ser de Verdad. Ser en la Verdad. Dame un abrazo. ¿Me dejas que te cuente un chiste?

-Venga va.

-Entra un vampiro en una panadería y pide una barra de pan. Le pregunta entonces el panadero: ¿pero vosotros los vampiros no chupábais sangre? Dice el vampiro: sí, chupamos sangre, la barra es porque ha habido un accidente ahí fuera y es pa mojar...  Ja, ja, ja.

-Ja, ja, ja. 




(Parte de una conversación con un amigo que vino a verme a casa hace dos días).