Vacunas: una paranoia fabricada artificialmente



Cualquiera que haya estado mínimamente atento a la prensa a la radio y a la televisión en estos últimos días, se habrá dado cuenta de que el niño con difteria ‘aparecido’ en un pueblo de Girona es de nuevo una ‘paranoia artificial’ lanzada como mínimo desde los laboratorios que están viendo cómo desde hace años se vacunan menos niños y que el negocio -su negocio- está bajando de forma alarmante. No es cierto que esas enfermedades hayan descendido o incluso desaparecido por la vacunación, esas enfermedades desparecen a causa principalmente de la salubridad (comer bien e higiene adecuada, es decir tener las defensas altas). Hay muchas falacias científicas que justifican la aplicación de vacunas de forma indiscriminada, como por ejemplo:

Durante las mayores epidemias de difteria que se conocen, ésta sólo alcanzaba al 7% de los niños, a pesar de que ese dato es de sobra conocido, se vacuna a todos de forma indiscriminada.

"Todas las vacunas sin excepción son inútiles, ineficaces y peligrosas"; esta es alguna de las cosas que dice Ghis en esta entrevista que no tiene desperdicio.


Lo que viene a continuación es la nota publicada por la LLV (Liga por la Libertad de Vacunación) en relación al caso de difteria en la ciudad de Olot (Girona. Cataluña. España), prestad atención especial a lo que va en negrita y que habla de los tóxicos que incluyen las vacunas. Para quedarse pasmados:


"La Liga por la Libertad de Vacunación desea manifestar, ante todo que desea la buena evolución del niño afectado, da ánimos a la familia y manifiesta su reconocimiento al trabajo de los profesionales de la salud que asisten al paciente afectado por la difteria.

Desde la LLV hemos de dejar unos pocos puntos bien claros a las familias, a los profesionales y a la opinión pública, en un tema siempre tan delicado y sensible cuando aparecen ciertas enfermedades infecciosas.

La Difteria no es una enfermedad infecciosa inicialmente severa. Solamente cuando se complica puede evolucionar gravemente. La epidemia de Difteria en España a lo largo del Siglo XX fue remitiendo independientemente de la vacuna.

Cuando la epidemia había ya remitido sin vacuna en un 90%, se introdujeron unas pocas dosis (104. 616 Salleras, LLuis. Vacunaciones Preventivas: principios y aplicaciones.Vacuna Antidiftérica Editorial Masson. 1998.) entre la población española en el año 1950. Fue recién 15 años más tarde, entre 1965 y 1980, cuando se llega a una cobertura vacunal de la difteria superior al 80%. 

Tanto la introducción de la vacuna en 1950 como la vacunación masiva referida se atribuyeron el éxito en la remisión de la epidemia, sin embargo, las estadísticas muestran que la epidemia de difteria había ya remitido sin la vacuna: las condiciones de vida a lo largo del siglo XX y XXI hicieron posible este cambio en la mortalidad y morbilidad de la difteria.

Actualmente, en la composición de la Vacuna de la Difteria encontramos difteria, tétanos, tosferina, haemophilus, polio, aluminio ‐500 microgramos‐, fenoxietanol, trazas de thiomersal ó mercurio ‐50 microgramos‐ y polisorbato ‐80 microgramos‐ (Ficha Técnica INFANRIX. Lab GlaxoSmit Klaine. 2011 / Ficha Técnica PENTAVAX. Lab.Sanofi PasteurMSD. 2012). Quiere esto decir que además de difteria están presentes otras vacunas y componentes tóxicos de alta capacidad lesiva para el organismo vacunado. Entre los efectos adversos posibles de las vacuna de la difteria se contemplan la muerte postvacunal (1 muerte por cada 2.000.000 dosis administradas), reacciones de hipersensibilidad inmunitaria, lesiones neurológicas o encepalopatía postvacunal, nefropatías o lesiones renales (1 persona por cada 1.000‐10.000 dosis administradas).

La aparición de una persona afectada de difteria no significa que estemos en epidemia y que la vacuna resuelva la situación, sino que estamos actualmente viviendo una infección que no se presentaba hace tres décadas.

Desde la Liga por la Libertad de Vacunación llamamos a las familias a continuar ejerciendo su derecho a decidir informada y libremente sobre la vacunación, reafirmando toda decisión tomada responsablemente, y exhortamos a las autoridades sanitarias, ante la actual carencia de datos certeros sobre el origen de este único caso de manifestación de la enfermedad, a que hagan un análisis contextualizado y correcto de la situación". 



Se pregunta Josep Pàmies: "¿Por qué las autoridades sanitarias callan como miserables delante del hecho gravísimo de los efectos secundarios de medicamentos y vacunas, que son ya la tercera causa de muerte en Europa (240.000 muertos al año)?". Pàmies explica en su blog cómo la difteria es una bacteria que es literalmente barrida por el Dióxido de Cloro (MMS) y a coste ridículo.