El resorte de la conciencia



Este apunte está íntimamente ligado con el anterior titulado “La huella que dejan las cosas que pasan".

Es muy curioso cuando alguien dice: “Un día decidí quedarme solamente con las cosas buenas, las malas las envié todas a hacer puñetas”. Eso sencillamente es una fantasía más de la mente. Para poder hacer eso, la persona en cuestión tendrá que dedicarse a la evasión, y para dedicarse a la evasión necesariamente tendrá que hacer cosas que le van a sacar de ‘su propio ser’, por ejemplo esa persona tendrá que viajar sin parar, o ver películas una tras otra, o vete tú a saber qué cosas tendrá que hacer. Cuando arrojas lejos las cosas que afectan a tu vida las has de arrojar todas, las buenas y las malas y las regulares. Esas expresiones se dicen porque en realidad no conocemos qué es la conciencia y sobre todo no conocemos cómo funciona ‘el resorte’ de la conciencia. Para empezar hay que decir que la conciencia no se localiza en ningún sitio, la conciencia no es algo parecido a un órgano físico como pueda ser el hígado o el corazón. La conciencia es todo, la conciencia está en todo. ¿Y qué es la conciencia? La conciencia es una pantalla. Yo no soy nada de lo que aparece en la pantalla de la conciencia, yo solamente soy esa pantalla, mi Ser es Conciencia Pura, en ella se reflejan las cosas temporales sin ser el Yo Profundo en ningún momento ninguna de esas cosas temporales. La conciencia está siempre libre de todo lo que le ha sucedido en el pasado. De todo. Por eso vale de poco decir “solamente me quedo con las cosas buenas”, exactamente igual que los que deciden quedarse solamente con las cosas malas. Lo que haces con la mente en la mente se queda. 

Con lo dicho anteriormente es muy posible que surja una pregunta que a todas luces parece determinante: ¿Es afectada nuestra conciencia por las cosas que nos suceden? No, nunca. Al ser interno (a la conciencia) nunca 'le sucede' nada. Jamás es afectada la conciencia por lo externo, por lo fenoménico. El ser interno (la conciencia) nunca es afectado por ninguna circunstancia de la vida. Estamos siempre libres de todo. Somos libertad. 

Morir es despertar, salir del sueño. Estas líneas que ahora estás leyendo te harán morir, morir a lo viejo. Salimos del sueño cuando dejamos de fijarnos en el ancla del pasado y cuando dejamos de proyectarnos en la fantasía del futuro. Pasado y futuro no son más que simples entretenimientos de la mente. El pasado y el futuro son solamente una película que la mente va rodando por su cuenta, ese rodaje es a veces de bajo presupuesto (nos suceden cosas ‘normales’), o de un presupuesto alto (nos suceden cosas ‘espectaculares’). Tanto si nos suceden cosas normales como espectaculares, es mejor no quedarse ‘maravillados’ con esas luces de colores que brillan en el camino, tampoco frustrados por esas heridas que parece que nunca se van a ir de nosotros. No te quedes colgado con nada ni con nadie. Vive este presente eterno, el lugar donde todo Es. Vivir en este presente eterno es vivir en la Verdad de la Vida. En este presente eterno está el tesoro sagrado que durante tanto tiempo hemos buscado fuera de nosotros mismos, sin saber que es en nuestro interior donde se aloja ese tesoro, Reino de los Cielos de todos los Corazones. 


Si quieres puedes ya ir al mar o a los ríos y bañarte tranquilo. Tienes mucho que celebrar.