La autocuración



“Es posible curarse a uno mismo sin medicinas,
sin sanadores ni sanación energética
transmitida en forma de impulsos –pensamientos al cuerpo vital
que impregna el cuerpo físico- como un todo integrado.


La curación de la que hablo, siempre ha existido.
El ser humano es su propio médico; se
cura a sí mismo perpetuamente.
Cuerpo y mente unidos a lo Sublime,
funcionando como Uno.


Te invito a una experiencia real, práctica.
Aplica esto en cuanto tengas la oportunidad,
en tu existencia cotidiana –como ego encarnado,
como tu destino- para expiar tu karma.


De joven, tuve miedo, viví sometido a una enorme tensión;
pasé años en un riguroso campo de trabajo,
y todo ello afectó a mi salud física.
Debido a las frecuentes conmociones, mi corazón se debilitó;
se presagiaba un inminente ataque cardíaco.


Padecía frecuentes mareos y náuseas,
el pulso era arrítmico.
El cuerpo físico estaba deteriorado, desequilibrado.
Acepté que la muerte era inminente.
Tenía ochenta y tres años.


Y de repente, un impulso intuitivo nacido
en las profundidades de mi ser,
como un destello de luz sanador,
operó sin intervención mía,
dejándolo todo en manos de lo Sagrado.

*****


Me tendí en la cama, completamente relajado,
los ojos cerrados, la mente en silencio; una aceptación total.
El ser entero estaba abierto a la Energía Divina.
Un pensamiento inocente, rebosante de dicha:


“¡Hágase Tu voluntad! Me entrego a Ti completamente.
Si no, ¡déjame completar
el mensaje del “Conocerse a sí mismo”, beatífica integración
que me ha sido otorgada por Gracia tuya, para
que esté al alcance del mundo entero!”

*****


En mi profundo silencio, esto es lo que sucedió:
como una flecha, un fuego ardiente me envolvió el corazón.
El impacto fue indoloro –clara señal de curación-.
Mi corazón se empezó a regenerar.


Al día siguiente, me entregué de nuevo,
sin ninguna invocación, solo un puro desapego
de la mente y de lo mundano, un silencio perfecto.
Sus efectos fueron como la caricia atenta de una mano.


Han pasado dos años. Mi corazón se siente renovado,
no da señales del pasado,
de los dolorosos y agudos efectos
de muchas décadas viviendo en estado de estrés.


Dentro de cada individuo reside la esencia del Universo.
El cuerpo humano está hecho de moléculas y átomos,
así como de Esencia Pura y sus poderes transformativos,
que curan y reparan cualquier deficiencia.


Física y espiritualmente, “Conocerse a sí mismo” nos proporciona
los medios interiores para la sanación y la integración Sagrada.
Todo el mundo puede experimentarlo –manifestado como Amor,
unido a la Divinidad- como Consumación Suprema”.





Ilie Cioara, del libro “Yo soy lo Ilimitado”.