La belleza de la muerte



Estamos en la montaña, junto a un río. El día de verano es tranquilo y sereno. Mientras nuestros hijos se bañan y juegan al fútbol sobre la hierba, un grupo de madres y padres charlamos tumbados en nuestras toallas. La conversación va saltando de un tema a otro, en un momento dado se habla de la muerte. Cuando en una conversación se aborda el tema de la muerte, se tiene la sensación de que todos los temas que se iban tocando hasta ese momento eran un preámbulo para éste; cuando en una conversación se habla de la muerte, siempre se nos pide dar lo mejor de nosotros mismos.

Una mujer joven, amiga de todos nosotros, cuenta el miedo que tiene a morir. Y no está enferma esta mujer, creo que simplemente se trata de un miedo inconsciente. Éstas son más o menos las palabras que me nacieron en ese momento al ver el miedo en sus ojos mientras nos estaba hablando: "Si vemos la muerte como una amenaza, si la vemos como un acontecimiento triste que viene a arrebatarnos algo, entonces jamás comprenderemos la belleza que tiene la muerte. La muerte suele estar revestida de una negrura y de un halo tenebroso porque aún no hemos comprendido que nosotros somos una semilla que al morir es dejada en la tierra, no con el fin de que se destruya y muera, sino con el fin de que pueda renacer. Al morir somos igual que esa semilla que está lista para nacer a nuevos planos y a nuevas dimensiones. Morimos para vivir más y mejor. Morimos porque en la muerte comprendemos quiénes somos. Morimos para dar fin a todos los engaños y a todas las falsedades. Realmente morir es algo extraordinario. Es muy hermoso morir. Es muy bella la muerte. Morir feliz es lo más bello que hay. Muere feliz el que le abre la puerta a la muerte con naturalidad, con entrega y sin ningún miedo. Después de la muerte veremos que las cosas ya no tienen nombre, por eso todo aparecerá ante nosotros como nuevo. Dice Allan Watts en una frase admirable: “Nada es más creativo que la muerte, puesto que la muerte es todo el secreto de la vida”.




Del libro “Amor a la Vida”. Capítulo 109.