Tres flechas sueltas



Tranvía y paraguas bajo la lluvia en Lisboa



Durante estos días de lluvia he vuelto a leer a Pessoa, lo hago de vez en cuando. Siempre encuentro muy vivas las palabras de este genio portugués que tiene una espiritualidad muy pura, nada sofisticada. Su prosa y su poesía son la misma cosa; los grandes de la escritura tienen eso, que sus poemas son prosa y su prosa es esencia de la poesía. Recomiendo leer de Pessoa esa excelente prosa poética titulada "Libro del Desasosiego" (si puede ser con la traducción de Ángel Crespo). 

Tengo la sensación de que a Fernando Pessoa lo he conocido de cerca. A finales de los años 80, concretamente en 1988, pude realizar una película-documental sobre su figura, para ello caminé durante medio año por Lisboa y viví no muy lejos de su antiguo lugar de trabajo, una oficina de importación y exportación de la que a veces habla en sus escritos. He seleccionado hoy tres versos -en realidad son tres flechas sueltas- que han aparecido en estos días. Como flechas que son, traspasan la piel y se cuelan dentro:


“La palabra explicación no explica nada”.


“Sentir es distraerse”.


“Todo beso es un beso de despedida”.



Atardecer en Lisboa