Una trampa sutil del ego



Es delicado esto que hoy ha salido escrito, además no es fácil de leer, la verdad es que tampoco ha sido fácil escribirlo.Hablo de algo que observo bastante a mi alrededor últimamente, y lo veo en personas de una alta evolución de conciencia:

Puede ocurrir que dentro de eso que llamamos ‘la búsqueda espiritual’, algunos se queden ‘atrapados’ y ‘petrificados’ en ese vacío del que tanto habían oído hablar y que ahora ‘por fin’ están experimentando. Se aferran a esa ‘paz’ y a esa ‘felicidad’ que sin embargo a ratos se tiñe de indiferencia hacia todos y hacia todas las cosas. Han captado que en todo hay una perfección intrínseca y es eso precisamente lo que les lleva a crear dentro de sí un falso refugio. Ese refugio vuelve a ser una construcción de la mente para no sufrir los envites que vienen del exterior. El refugio que han construido no es más que una trampa tan sutil del ego que apenas se dan cuenta de que está ahí. La mente ha creado de forma artificiosa una fijación en lo absoluto y han llegado a creerse que eso es propiamente la liberación, cuando en realidad es un apego más de los muchos que hay. La divinidad por la que dicen estar ‘tomados’ crea en ellos una ‘indiferencia’ que a la larga les acaba dañando. Se creen tan especiales y tan únicos desde el punto de vista espiritual que prácticamente en nada de la vida exterior pueden plasmar todo eso que dicen que ven y sienten.

Conozco a personas que al pensar que estaban iluminadas han desaparecido literalmente en el magma de la propia iluminación; han creído que estaban tomados por Dios cuando en realidad estaban siendo nuevamente tomados por el ego y por la materia. Nunca la iluminación hace desaparecer a nadie de las formas del mundo, antes al contrario esa iluminación ‘propicia’ que se puedan integrar dentro de las formas volubles y cambiantes de este ‘barullo’ tridimensional. 

Los que experimentan este proceso del que estoy hablando llegan a pensar que es tan personal la visión que Dios ha dejado en su alma, que dan por hecho que nadie puede llegar a vivir algo parecido a lo que ellos están viviendo, eso hace que ‘su experiencia’ quede encerrada dentro de ellos convirtiéndose en algo parecido a un pozo vacío.

La iluminación no ‘te obliga’ a desaparecer sino que te llama a integrarte. Sabrás que es verdadera iluminación cuando sientas de verdad la llamada a fundirte con las cosas normales y corrientes de la vida de cada día. Si la iluminación es verdadera, tu corazón quedará inundado por un amor impersonal que no se puede contener; pero no habrá verdadera iluminación si todavía hierven en ti la nostalgia por los afectos perdidos y la sensación de que en no mucho tiempo podrás experimentar otra moda espiritual con la que poder alcanzar un nuevo esplendor interno.