El verdadero cáncer es la palabra cáncer



La palabra cáncer no es el cáncer; hasta tal punto la palabra cáncer no es el cáncer, que si quitamos de nuestro vocabulario esa palabra, el cáncer prácticamente desaparece.

Muchos están enfermos por la palabra cáncer, no por la dolencia que les ha sido diagnosticada.

El verdadero cáncer es la palabra cáncer; ved cómo la palabra cáncer invade nuestra vida: bien reciente tenemos el caso de la OMS en relación a la carne, en unas declaraciones ciertamente inexplicables; en realidad a ellos les da igual si comes carne o si dejas de comerla, o si enfermas o si estás sano, a ellos lo que les intersa es que escuches y que interiorices la palabra “cáncer”, y que además la escuches sacralizada y sobredimensionada por unos medios de comunicación que son el brazo armado de la manipulación planetaria que ellos llevan a cabo de forma sistemática.

Es preciso decir que la palabra cáncer engloba demasiadas cosas; hay cánceres que claramente no lo son. Muchos cánceres son desórdenes de otra naturaleza que quedan englobados bajo el genérico ‘cáncer’, una palabra que se asemeja mucho a otras como “esquizofrenia” o “metástasis”; por cierto, la esquizofrenia nadie sabe lo que es; “metástasis” es una palabra, solamente una palabra; todas esas palabras han sido diseñadas por la ingeniería social, con ellas lo que se pretende es generar... ¡miedo!

Probad a quitar la palabra cáncer de vuestra vida, no la nombréis, veréis lo que sucede. Yo personalmente la he quitado de una dolencia que mi propio padre está viviendo ahora mismo. Al no nombrarla, al ignorarla completamente, él sigue haciendo su vida normal y está sereno y tranquilo, y los que estamos a su alrededor también. Y esto no es bobería o inconsciencia. No formular la palabra cáncer no significa esconder la cabeza para no ver lo real, no es eso, es simplemente empezar a hacer las cosas de manera completamente diferente a como se han hecho hasta ahora. Y sin ningún miedo.

Las palabras tienen mucho poder, tienen poder tanto si las nombras como si dejas de nombrarlas, pero es preciso no olvidar nunca que las palabras no son las cosas. No hay ninguna palabra que pueda nombrar lo real. Lo real escapa a cualquier definición. Cuando las palabras cesan, viene el silencio. No estamos hablando del silencio del bobo o del ignorante que está perdido, no se trata de eso, se trata del silencio del que no deja que las palabras corrompan la inocencia original que todas las cosas tienen, esa inocencia original que todas las cosas tienen es la esencia de la Flor de la Vida.