Sería en Siria

Unos niños sirios se bañan en el lugar donde ha 
explotado una bomba.


Hace unos días soñé esto: yo me encontraba en una pequeña habitación, de pronto entraba en ella un ser, no entraba a través de la puerta, digamos que “aparecía” sin más; yo no conocía a ese ser aunque me resultaba muy familiar; en ese momento comenzaron a escucharse unas grandísimas explosiones, entonces le dije: “¡Pero si son explosiones nucleares!”. El me dijo: “Sí, son bombas atómicas, tú ya sabías que esto ocurriría cuando llegaran estos tiempos, y que además sería en Siria”. “Pero va a quedar todo contaminado”, le dije. “No, esta vez no habrá contaminación de ningún tipo”, acabó diciéndome.

Vamos ya sabiendo que los sueños no son una simple actividad cerebral. Los sueños no son tan sólo sueños. Los sueños nos indican a veces el camino, camino a seguir o camino a evitar; es importante que los sueños no ‘sufran’ ningún tipo de manipulación por parte del cerebro mecánico; este sueño que ahora cuento no ha sido manipulado, la verdad es que este sueño me dejó conmovido durante varios días.

Y como por arte de magia, leo que Fulford dice casi lo mismo en uno de los puntos de su último informe, es decir que el ISIS tendría una bomba de hidrógeno lista para estallar en la zona de Alepo (Siria). Y qué decir de las sospechas que hay sobre Israel.

La raza humana está unida a través de hilos invisibles. Es momento de permanecer unidos. Es muy posible que la resolución del conflicto sirio esté unida a la implantación de una nueva divisa mundial basada en el patrón oro, algo que muchas naciones poderosas no quieren que ocurra. El momento se acerca. 

Es preciso orar, que cada cual lo haga a su manera. La oración no es para que Dios se apiade de nosotros y nos conceda ciertos favores, la oración es para nuestra propia transformación.

Transformémonos.