La fe que mueve montañas


¿Nació tu fe para intentar conseguir todo aquello que pensabas que te hacía falta? Si fue de esa forma como nació tu fe, es posible que aún no estés en el verdadero amanecer de la fe.

Cuando pretendemos mover montañas a través de la fe, lo que solemos hacer es formular deseos desde la persona o desde la personalidad que creemos ser, entonces las montañas no se mueven ni un milímetro, y es que esa fe aún no está centrada en lo verdadero. 

¿Cuál es entonces la fe que mueve montañas? 

La fe de verdad es sentir el poder de la Vida misma, el poder de la Conciencia que brota de nuestro interior como un manantial, ese poder es una Fuente Sagrada que la mente calculadora no puede ni debe contaminar. Si hay mente no puede haber fe. Si la fe está controlada por los pensamientos, entonces la fe vivirá en una cárcel.

El poder que nace de la personalidad nunca es el verdadero poder; a través del poder que nace de la personalidad nunca conseguiremos nada por más 'coach' que nos asistan y por más libros de autoayuda que leamos, y si conseguimos algo no será más que un foco continuo de frustraciones. 

Volvemos a formular la pregunta: ¿cuál es entonces la fe que hace que las montañas se muevan? 


Es Dios a través de ti que puede mover montañas, pero no tú con tu personalidad y mucho menos con tu voluntad. 


La fe es dejar que sea la Vida la que haga, y es que nosotros en realidad no sabemos lo que queremos.


Sobresaliente el vídeo de 10 minutos donde Eckhart Tolle explica alguna de estas cosas.




Esa foto tan bella es obra de José María Mellado.