Mimadreenmí. Yoenmimadre.



Llevo una temporada leyendo cosas sueltas de Bert Hellinger, lo mismo he leído entrevistas que artículos, así como alguna cosa que hay en youtube. Si tuviera que destacar algo de lo que este hombre sabio transmite, es que es preciso trabajar la relación con la madre. El padre también es importante, pero la madre lo es más.

¿Y por qué la relación con la madre es tan importante? Porque la madre es la conexión con la vida. Cuanta más y mejor conexión tienes con la madre, más vida albergas en ti, más vida eres. Tener conexión con la madre no es tener con ella una relación perfecta, huid de esa idea pues en la imperfección hay también mucha vida, por cierto que la new age está intoxicando a muchas personas con la idea de perfección, y es que en el mundo de las formas no hay perfección que valga, por eso es necesario tener siempre presente que en el mundo de las formas todo es incompleto, finito, caduco.

Volviendo a la relación que podemos tener con la madre, voy a poner un ejemplo que se da bastante a menudo: si tú crees que tu madre no te ha querido o no te quiere, establecerás relaciones donde vas a ‘permitir’ que quien esté a tu lado no te quiera, con lo que tu autoestima o incluso tu dignidad van a acabar desapareciendo. Aprovecho también para decir algo; muchas veces oiréis: “Es que a mí no me han amado”, sin embargo la pregunta es: “¿Tú has amado?”. Esa es de verdad la cuestión. Pregúntate si tú has amado y si amas. Pregúntatelo.

¿Y a los que no tengan madre en cuerpo mortal porque ésta haya fallecido? Tranquilos. Con las madres hay siempre comunicación telepática, tengan cuerpo o no lo tengan. Las madres se comunican siempre con los hijos, más allá del tiempo y del espacio, más allá de la vida física, más allá de todo lo que conocemos. Un amigo mío muy querido que ya murió siempre decía: “Recuerda que a tu madre nunca te la vas a poder quitar de encima, y recuerda también que en otros planos dimensionales hay Corte Inglés, así que siempre vas a poder comprarte ropa decente para cuando te toque estar en su presencia, que por lo menos te vea bien arreglado. Ja, ja, ja...".

Que las madres se comunican, de eso no hay ninguna duda. Esta pasada noche mi madre, fallecida hace ahora ocho años, se ha comunicado con mi amigo Juanca. Estas son las palabras de mi amigo: 

“Anoche soñé con tu madre. En el sueño ella vivía en una casita de madera en un bosque inmenso. Ella cuidaba de esa parte del bosque. Me daba un gran manojo de llaves. Yo tenía que reparar una cerradura rota. Las cerraduras estaban en los árboles, los árboles eran en realidad puertas dimensionales; cuando encontraba la que estaba rota la reparaba con una especie de resina que el propio árbol daba. Esa cerradura abría la dimensión de mi propia vida. Eso me regalaba tu madre”.

Un último toque a este asunto tan importante de la madre. Si ya estás suficientemente avanzado en el camino espiritual, no trabajes solamente la relación con tu madre biológica, puedes trabajarla también en relación a la Madre Tierra -ese útero que ahora mismo te acoge- y trabaja también en aprender a ver la madre que tú mismo eres en tu interior, porque tú eres también madre de ti mismo ya que te estás dando a luz continuamente, y lo mismo que te das a luz, también te nutres, te alimentas y te cuidas. 

Feliz día de la madre a todas las mujeres, lo mismo a las que tienen hijos de carne y hueso, que a las que engendran hijos de otra naturaleza en los planos no visibles.



En la foto se puede ver a un servidor con su madre, una foto tomada por el fotógrafo Acacio (padre) de Sahagún el 27 de noviembre de 1968. Si me pongo a hablar de la foto no acabaría nunca. Tiene miga, mucha miga.