Aberasturi


Mi interés por Andrés Aberasturi nació un día a finales de la década de los noventa estando yo en mi casa haciendo la cena; recuerdo que estaba anocheciendo, era verano, cocinaba yo ese día un arroz integral con verduras, recuerdo también que escuchaba ‘distraídamente’ una tertulia en la radio, estaban hablando sobre lo que significa tener una relación, una relación de pareja. La presentadora había lanzado una pregunta comprometedora: “Cuándo una relación se acaba, ¿se acaba también el amor?”. Todos los tertulianos dijeron que sí -con diferentes matices como es lógico-, pero todos coincidieron en afirmar que cuando una relación termina es porque el amor ha terminado también, sin embargo Aberasturi dijo: “Siento llevaros a todos la contraria, pero cuando una relación termina es justamente cuando el amor empieza”. En ese momento algo dentro de mí dijo: “Lo que ha dicho este hombre es extraordinario, quizás ha habido algo en su vida que le ha hecho pensar y sentir de esa manera”; y es muy posible también que yo en ese momento formulara un deseo inconsciente de conocerle algún día en persona, ese deseo se pudo materializar unos años más tarde, concretamente en el mes de febrero del año 2002, a raíz del Proyecto “Voz Interior”, fue entonces cuando sugerí entrevistarle y cuando tuve la oportunidad de grabar con Aberasturi una entrevista. Fuimos a su casa y nos recibió con su gran humanidad y también con su gran socarronería. Toda la conversación giró alrededor de su hijo Cris, paralítico cerebral, un ser excepcional. Me gustó mucho todo lo que dijo sobre su hijo.

Aberasturi acaba de sacar ahora un nuevo libro que por noticias cercanas que me llegan, parece excelente.


Cuando nació Cris, el hijo de Aberasturi, el mundo convencional del afamado periodista se vino abajo. En aquella entrevista nos contó que cuando su hijo nació todo el mundo que él conocía cayó al suelo hecho añicos; el día en el que nació su hijo acabó su relación con el mundo convencional de las formas, sin embargo ese fue el día en el que el Amor nació en su corazón. Cuando una relación se acaba, es justamente cuando el amor empieza, porque el amor con mayúsculas, el Amor, desprendido ya de ‘la materia’ que parecía darle forma, se expande más allá de los límites de lo conocido. Los sentimientos cambian, los sentimientos vienen y van, sin embargo el Amor permanece.