El rock de la cárcel



El mundo en el que vivimos es una cárcel, me estoy refiriendo al mundo externo, al mundo de las formas, otra cosa es el mundo interno y la visión que tú tengas de lo real. Hoy quiero hablar de ese mundo externo, de esa cárcel. Si vives en la ciudad y entras en una estación de metro (una celda de la cárcel), te dejan ir hasta otra estación de metro por la que sales (otra celda). Cuando tomas el tren en una ciudad (una celda), te vas en ese tren hasta otra ciudad (otra celda). Salgo con mi coche de mi casa (una celda) y voy por la autopista para visitar otro país (otra celda), a lo largo de ese camino hay varios peajes (controles) en los que he de enseñar el ticket (salvoconducto) e ir pagando las tasas correspondientes (los diezmos de la esclavitud). Cuando abro el teléfono móvil (una celda) he de poner una contraseña para acceder a otras celdas (otros móviles). Nuestros movimientos están controlados a través de cámaras, de satélites y de otros dispositivos altamente sofisticados. Es muy fácil darse cuenta de que esto es una cárcel. Solamente los muy panolis y los falsos espirituales son capaces de negar que esto es una granja humana y que ejercen sobre nosotros el control más salvaje.

Desde siempre me gustó el rock de la cárcel, y no lo sitúo solamente como un tema musical que triunfó a finales de los años cincuenta del siglo pasado, se trata más bien de un género, un género que nos dice: ya que no puedes escapar de la cárcel, que por lo menos tengas la posibilidad de cambiar tu propia visión de esa cárcel en la que vives. Aunque tengamos cárcel por fuera, que por lo menos no vivamos en una cárcel por dentro. Recuerda que aunque sea muy difícil salir de la cárcel exterior, que por lo menos seas capaz de ingeniártelas para que todo te resulte 'más llevadero'.

Disfruta de este rock de la cárcel de Elvis Presley.