No se ama con los recuerdos


No se ama con los recuerdos, se ama con el grito salvaje que ahora mismo está naciendo, el grito que en este instante está gritando. Es el grito que grita el que en verdad nos ama. Es el grito de Dios, su vacío inmenso. El vacío de Dios es el amor de Dios. En el principio no era el verbo, en el principio no era otra cosa que el amor. El amor que gritaba por nacer es el mismo que sigue gritando en este instante; ese amor que grita no es sólo el amor de los enamorados, no es el amor por la tierra o por los hijos, ni incluso es el amor por la verdad. Entonces, ¿qué tipo de amor es éste? Es el amor que nos tiene a todos metidos en su sagrado vientre, si quieres salir de él en realidad no puedes, y si mueres vas a morir dentro de él. El amor te engloba por entero. No hay nada que escape de él. No hay nada fuera del amor. Todo el amor es por siempre y para siempre.