Extraña época


Salgo a pasear. La tarde tiene una gran belleza. El tono gris del cielo se extiende sobre los campos, un azul de fondo se deja ver entre las nubes. Sopla el viento, da gusto respirarlo. Al poco de comenzar el paseo me encuentro con un caballo. Nos saludamos. A los pocos minutos aparece un vecino del pueblo, también nos saludamos. El hombre con el que me encuentro comienza a hablarme, dispara sus palabras contra Donald Trump, pide mi opinión sobre Trump, le digo que no tengo ninguna opinión, es verdad que la tuve pero ya me deshice de ella; se siente contrariado porque ve que no peleo ni a favor ni en contra de Trump; seguidamente ataca a las compañías eléctricas, tampoco entro en la pelea, se siente contrariado nuevamente porque no insulto a las eléctricas ni a sus ofensivos recibos de la luz; al final me habla de un político determinado, no digo ni palabra. El vecino se despidió abruptamente, entiendo que se despidiera de esa manera pues se habría hecho a la idea de que iba a poder entrar en un combate más o menos dialéctico, pero no fue así. Cuando llego a casa escribo: “Extraña época la que nos ha tocado vivir pues todos sabemos de todo, al saber todos de todo es muy posible que nadie sepa de verdad de nada. Las personas y los personalismos están hoy en día completamente desatados. Identificarse con una postura determinada es una asfixia y un callejón sin salida. Hacer cosas para sentirse vivo no es de verdad estar vivo; relacionarse con otros para hacer la vida más plena no es tener una vida plena; darse ánimos no es estar de verdad animado; estar enfadado es una simple pose infantil; por el contrario tener de continuo pensamientos positivos puede no llevarte a ningún sitio, de hecho los pensamientos positivos no son más que simples pensamientos, es decir algo muerto; el pensamiento positivo que está tan de moda hoy en día no es más que una superstición, piensas de forma positiva porque te han dicho que así vas a conseguir más cosas. Los conflictos no se eliminan a través del análisis. Estamos todo el tiempo dando realidad a cosas que no la tienen. Más nos valdría muchas veces tener la boca cerrada. Más nos valdría”.

Quien vive en su verdadero ser no se toma a sí mismo por nada. La verdad y la luz son nuestra verdadera naturaleza, pero casi nadie lo sabe. Somos la paz pero casi todo el mundo está en guerra. Lo que somos está completamente al margen del tiempo, al margen del pensamiento, por supuesto también al margen de cualquier tipo de acontecimiento. Hemos caído en una especie de ilusión colectiva al pensar que cada uno de nosotros tiene su propio camino, pero en realidad no es así pues la Vida, toda entera, es el camino de todos. Todos vamos por la misma senda. No hay sucesos individuales ya que todo sucede en la Totalidad.