Carta a los masones y a los miembros de otras sociedades secretas



Desde hace unos cuantos años conozco a varios masones, esos masones son de distinto grado dentro de la escala que ellos tienen establecida, todos son brillantes en lo suyo, sin embargo en lo profundo como que no te puedes fiar de ellos. Sí, lo digo claramente, no son de fiar. Y no lo son no porque sean malas personas, no son de fiar porque en realidad viven engañados, a quien vive engañado se le nota a la legua aunque él haga intentos por ofrecer aplomo y seguridad. Estos masones creen que saben, sin embargo ese conocimiento apenas les vale de nada.

La verdad no puede ser custodiada por unos pocos. La verdad no tiene dueño. La verdad es la Luz de la Conciencia Infinita que somos, esa Verdad Suprema no puede ser propiedad de nadie.

Están equivocados los que se creen en posesión de la verdad, si acaso estarán en posesión de algún tipo de conocimiento que les da poder o seguridad, al lado del poder y de la seguridad están siempre el control y la manipulación.

Si dentro de una estructura humana se tienen que establecer grados, es que esa estructura es una invención de la mente ya que el Espíritu que somos no tiene grados; la mente se puede estratificar, pero no la Conciencia ya que ésta no tiene estrato alguno.

Nadie se puede erigir en custodio de la verdad ya que la verdad no se deja custodiar por nadie. La verdad no se compra ni se vende, la verdad simplemente es. La verdad está disponible siempre para todos, sea cual sea su condición. Nadie puede organizar la búsqueda de la verdad porque la verdad no es una pieza de caza que se puede cobrar en una cacería.

Las religiones en su estructura interna son también sociedades secretas porque se basan en el secretismo y en la falta de transparencia.

La verdad no puede ser organizada por jerarquías o mediante escalafones, esa no es la verdad, eso si acaso será un negocio puramente humano disfrazado de altruismo y de amor por el conocimiento. El amor por el conocimiento no es el amor por la verdad.

La verdad no nace para unos pocos, la verdad no está destinada a unos que se dicen iniciados, la verdad es para todos y solamente se hace visible para los limpios de corazón.