Extraña paradoja



El ser interno, que es de naturaleza eterna, no es vivido como tal, en muchos casos no es vivido en absoluto, más bien suele ser ignorado y silenciado, sin embargo el vehículo externo (cuerpo y mente), que es finito y caduco, no se vive como finito y caduco pues pensamos que vivirá para siempre. Extraña paradoja que nos mantiene atrapados dentro del sueño. Y el miedo sobreviene porque queremos que siga permaneciendo lo que es transitorio. Este sí que es el cuento de nunca acabar.