Paciencia hermanos



Más de una docena de personas han escrito o han llamado en estos últimos días para saber lo que iba a pasar en Cataluña, a todos les dije lo mismo: tranquilos, no va a pasar nada, esto va para largo, va a hacer falta mucha paciencia, vamos a ver que es algo parecido al día de la marmota, cuando parece que ya por fin todo se arregla, otra vez vuelta a empezar. Hartazgo ya hay, y va a haber aún mucho más.

Escribo esta crónica a instancias de un amigo que ha enfermado recientemente. La escribo para él y su familia, la quiero hacer muy ligera, casi como una crónica rosa del actual momento político en España.

Vi la comparecencia de anteayer de Puigdemont, imagino que como muchos de vosotros, la vi en compañía de un hijo al que ya no es necesario explicarle algunas cosas. En un momento dado quitamos el sonido al televisor, fue justo al terminar la intervención de Inés Arrimadas; sin sonido todo el lenguaje gestual se comprende muy bien, los cuerpos de Puigdemont y de Junqueras hablaban de un gran desaliento, también de tristeza, esos cuerpos decían y dicen que están en un callejón sin salida, luego hablaremos del callejón sin salida de Rajoy y de Pedro Sánchez. La comparecencia de Puigdemont, que había levantado una expectativa mundial sin precedentes, se convirtió en un amañado juego de palabras, la verdad es que Puigdemont parecía más preocupado por eludir su propio procesamiento que por la proclamación de la República Catalana.

El independentismo es lícito, completamente lícito, y en Cataluña es algo real y palpable, nadie lo puede discutir, se está pidiendo desde el independentismo el derecho a decidir, pero lo que realmente se está exigiendo es el derecho de autodeterminación, algo que no está contemplado en la normativa española, y como no está contemplado en la normativa española, llegan Rajoy y Pedro Sánchez y este último anuncia que se va a cambiar la Constitución. Las élites siempre van a aprovechar cualquier ocasión para arrebatar el poder al pueblo, el poco que ya queda. Si los cuerpos de Puigdemont y de Junqueras contaban lo que contaban a través del lenguaje gestual, los de Rajoy y Pedro Sánchez hablan de la palidez de la traición, en realidad todo político es un traidor ya que a lo que juega es a un juego que nunca se ve encima de la mesa.

Hace unos días iba paseando por uno de los caminos de tierra por los que suelo ir a pasear, me encontré a una vecina del pueblo que tiene ya ochenta y ocho años, me preguntó brevemente por el monotema de estos días, es decir por el tema catalán, también yo le pregunté a ella cómo lo veía, esto fue lo que me dijo: “Cuando veo la tele y les veo a los de un lado y a los del otro que van por el camino equivocado, les digo: DEJAOS DE HISTORIAS y poneos a trabajar en algo que de verdad merezca la pena”.

"Dejaos de historias" podría ser el título de esta pesadilla mediática que estamos viviendo.

Decía Jiddu Krishnamurti: “Cuando hay inteligencia desaparece el nacionalismo, que es una forma de estupidez”. El centralismo españolista es también nacionalismo.

Quien persigue una idea, por ejemplo la idea del nacionalismo, no ve lo nuevo que nace a cada instante, y es que esa idea le lleva como un sonámbulo por la vida. Cuando vives de esa manera no ves la vida, sólo ves tus pensamientos.

Hace cuatro o cinco años me preguntaron qué pensaba yo sobre el independentismo catalán, y me lo preguntaron precisamente en Cataluña. “Imaginad que en una casa el cuarto de baño gotea a todas horas, además está sucio y maloliente, pues en vez de reparar el baño y de limpiarlo, de repente a alguien se le ocurre pintar el salón”.

Si tú te vas del Estado al que perteneces incumpliendo las leyes, puede que entres en el nuevo Estado viendo a su vez cómo las leyes se incumplen. Hay un dicho muy antiguo que dice: “Si maldices el lugar que dejas, serás maldecido al lugar al que llegas”.

Eduardo Serra, quizás uno de los hombres con más poder en España en los últimos treinta años, dijo ayer que no habría independencia en Cataluña, puede que en un futuro la haya, pero de momento no la va a haber. Pero repito: la élite que nos gobierna siempre va a tratar de quitar poder al pueblo, para ello cualquier camino es bueno. Cuando un político te diga que lo que quiere es alcanzar el poder para luego dotar de libertad al pueblo, mucho cuidado, y es que una cosa es alcanzar el poder, otra muy distinta alcanzar la libertad. Sin embargo la verdadera libertad es algo que no se puede alcanzar porque en esencia ya somos libres. De la libertad y de la liberación hablaremos otro día.

Los que a lo largo del último mes hemos hablado con claridad sobre la independencia de Cataluña y tenemos una cierta repercusión en internet, hemos recibido continuados ataques informáticos.

Félix Rodrigo Mora lo dijo ya en septiembre y lo ha vuelto a decir hoy mismo: “La independencia de Cataluña no es para nada un proceso revolucionario surgido del pueblo, es un simple proceso burgués fijado en el dinero, por eso se puede dar ya por finiquitada esa independencia”.

No caigamos en extremismos, mirad lo que decía hace justo dos años Josep María Reniu, miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña: “Quien no pague al fisco catalán se tendrá que marchar”.

En el otro bando Pablo Casado hizo hace unos días unas declaraciones verdaderamente intolerables hablando sobre Lluís Companys. Debería de disculparse inmediatamente o que alguien le obligue a hacerlo, ese chico no puede seguir estando en la política de alto nivel.

Una última cosa ya para terminar. Estos días la espiritualidad como que ha desaparecido del mapa, ha desaparecido en los que están a favor de la independencia, también en los que están en contra de ella. En realidad la espiritualidad siempre es una pose, es cuando ya no hay ninguna pose cuando se es verdaderamente espiritual. La política son vísceras, y parece que las vísceras y la espiritualidad no se llevan bien. Pero conviene recordar que tu enemigo y tú sois la misma cosa, se trata de una única Conciencia jugando papeles distintos. Nunca te creas la película que aparece delante de tus ojos, tú no eres ni el proyector ni la pantalla donde la película se proyecta, tú eres la luz, una luz que no tiene sombra. 





En la foto Guen Kelsang Rabjor, meditador budista en el macizo de Montserrat (Barcelona). Salid a los montes, pasead escuchando el canto de los pájaros, fundíos con el alma del silencio. Cuanta más comprensión llegue a vuestra vida, más ignorantes os sentiréis, es en ese no saber nada cuando LA VIDA (con mayúsculas) nos puede regalar sus perlas de sabiduría.