Donde yo voy no podéis venir vosotros



Cada vez parece más evidente que casi todo el evangelio cristiano es una metáfora, y tiene mucho sentido que lo sea porque es la manera en la que puede servir a la humanidad durante mucho tiempo, y podrá servir en la medida en que cada generación lo pueda interpretar a su manera, con libertad, que cada cual lo pueda ver al hilo de su propia inspiración según el momento que esté viviendo. La interpretación de este breve texto del evangelio nació y se completó a lo largo de este último medio año. 

"Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy no podéis venir vosotros". (Juan 8, 21)

Donde el Ser está no podéis estar vosotros, es decir los sentimientos, los pensamientos, las emociones, al igual que los deseos y la voluntad. La frontera que da acceso al Ser no puede ser traspasada por lo limitado y lo temporal. El Ser mora en lo desconocido, por eso la mente no puede ir allí donde el Ser está ya que ésta se mueve siempre dentro del terreno de lo conocido. Las maletas que porta la persona y que están llenas con los atributos de la personalidad, no pueden cruzar la frontera de eternidad donde el Ser habita, esa frontera ha de ser cruzada si acaso en completa desnudez, sin desnudez no hay acceso a la Realidad. No se puede acceder al Ser sin antes haber abandonado todo el conocimiento acumulado. Donde el tesoro del Ser está no tienen cabida las baratijas y las imitaciones. 

No te puedes acercar a Dios si antes el ‘yo’ no se ha apartado.

Si la mente no es pura no puedes acceder a la contemplación.

El Ser es contemplación y la mente tiene prisa por entrar en acción, sin saber que en la mayoría de los casos la acción no es más que un simple escape.

Lo que rodea al Ser es luz, por eso junto al Ser sólo puede habitar lo luminoso. Junto al Amor no puede haber nada que no sea Amor. Dios no llegará a ti hasta que tú mismo desaparezcas, Eso no se hará presente hasta que tu ‘yo’ quede disuelto a través de una comprensión que está más allá de todo límite.



En la imagen un fotograma de la película “El evangelio según Mateo” de Pier Paolo Pasolini.