La liberación



Transcribo parte de una conversación con un amigo a través del whatsapp, hace dos días:


-La liberación no es liberarse de un sistema político, de una economía determinada, la liberación no consiste en mejorar tu cuerpo ni tus capacidades, la liberación no es tener dinero para comer lo que quieras y para viajar a países desconocidos, aunque creas que todo eso te libera, en realidad no representa ningún tipo de liberación, eso no quiere decir que no hagas cosas para llevar una vida digna y que luches por lo que crees justo, pero te digo que hay muchos que luchan por lo que creen justo y siguen tan dormidos como siempre.

-Entonces, ¿en qué consiste la liberación?

-En comprender que no hay nadie que necesite ser liberado.

-¿?

-La esclavitud no es otra cosa que la creencia de que somos seres solitarios que tenemos que enfrentarnos a la dureza de la vida. La misma idea de que tienes que sanarte es una idea asfixiante. ¡Ya estás sanado! Y estás sanado en la medida en la que sabes que eso que verdaderamente eres no necesita de ningún tipo de sanación. Lo que verdaderamente eres ya está sano.

-No acabo de entenderlo del todo.

-Nadie decide nada.

-¿?

-No hay un yo aislado que comande nunca ninguna maniobra. No hay un yo que haga nada. No hay un yo autónomo haciendo cosa alguna. Nadie consigue nunca nada. El ser humano se ve como 'algo que nace en el tiempo' y tiene la total seguridad de que un día su cuerpo morirá; lo que verdaderamente eres es lo que eras antes de que tu cuerpo apareciera, eres lo que serás cuando tu cuerpo muera.

-Entonces, ¿todo está predeterminado?

-La sensación podría ser esa, aunque decir que todo está predeterminado es algo que suena muy fuerte; lo que aparece ante nuestros ojos lleva por debajo un verdadero río escondido; no hablemos si no quieres de predeterminación, sin embargo es un hecho que todo sucede como ha de suceder, no hay nada que escape del ritmo sagrado que tienen las cosas, no sobra nada, no falta nada, es perfecto lo que se muestra ante nuestros ojos. 

-¿Dirías entonces que es liberador ver que no hay libertad?

-Es profundamente liberador ver que ese mundo aparente que miramos no es real, es liberador ver que este mundo fenoménico es un sueño. Si lo que ven los ojos no es real, tampoco sería real la libertad que podemos encontrar en el mundo de la forma. 

-Pero a la vez cada instante es nuevo...

-Cierto, y ese es el gran misterio, en el mundo de la forma todo aparece y desaparece a cada instante, todo está inspirando y expirando a la vez, yéndose y viniendo al mismo tiempo, lo que de verdad cuenta es la realidad absoluta que está detrás de todas las cosas.

-¿Realidad absoluta?

-Sí. Ninguna cosa existe en la forma en la que aparece, todo está sustentado por algo que no vemos.

-Volvamos si quieres de nuevo a lo de la libertad.

-En el mundo de la forma no necesitas ninguna libertad, y no la necesitas porque en el mundo de la esencia eres pura libertad, esa esencia es tu verdadera morada; si en la esencia eres libertad, todo lo que tiene que ver con la forma es algo secundario.

-Sabiendo que en la esencia somos libres, ¿podemos ser libres también en la forma?

-Nunca seremos libres en la forma. La vida no son las cosas que le suceden al cuerpo. Para nada eres la entidad física que piensas que eres. Nos confundimos si primero buscamos la libertad en las formas externas, si buscas la libertad en las formas externas es que aún vives dentro del sueño, sin embargo si vives en la esencia de eso que eres, la liberación es ya un hecho. No necesitas ningún tipo de liberación en la forma pues eres ya la libertad suprema. Nos da miedo admitir que somos el Todo, y es que si de una vez lo admitiésemos y lo viviésemos como tal, se acabarían de una vez todas las cantinelas.