Cuando esperas que alguien te aclare el futuro


Acaba un año y empieza otro. Se pueden leer muchos balances del año que termina, lo mismo que se pueden leer también muchas previsiones para el año que comienza. Algunos aprovechan y van a que les echen las cartas, otros acuden al I Ching, otros van para que alguien que canaliza les aclare cómo va a ser su futuro. Otros leen crónicas periodísticas pensando que lo que sucede en el exterior es lo único que pasa en la vida. Otros van a la iglesia y se encomiendan a un santo particular o a la idea que tienen de Dios. Otros no acuden a ningún lugar aunque interiormente se preguntan qué va a pasar con su vida.

Nadie te dirá nunca cómo es el futuro porque nadie lo sabe, y los que dicen que lo saben en realidad están mirando a través de un cristal deformado. Al hablar del futuro en realidad nadie sabe de lo que está hablando.

Tengo amigos que suelen acudir a personas que les dicen cómo va a ser su futuro, pero es que nadie sabe nada del futuro porque el futuro no existe más que como un concepto mental, nadie sabe cómo va a ser ese futuro aunque la persona a la que acudes diga que canaliza a no sé qué seres de alta dimensión.

Te hablan lo que va a ocurrir o de lo que puede ocurrir, y es que eso que te dicen que va a ocurrir se empieza a mover en la línea del tiempo y se transforma a la misma velocidad a la que se transforma todo lo externo y fenoménico, es decir que eso que te han dicho sobre el futuro vale de muy poco pues en el mundo de la forma está todo siempre cambiando, o sea que según te lo dicen así se evapora, y es que en la materia todo se evapora, también eso que te han dicho. Puede ocurrir que lo que te dicen se quede en tu mente como algo petrificado y que no te deje ver lo nuevo que aparece a cada instante, es decir que por estar pendiente de que se cumpla lo que te han dicho, dejas de ver lo que brota en el presente. Y esto es más importante aún que todo lo anterior: cuando vas a ver a alguien para que te aclare el futuro vas como alguien que se vive como un cuerpo, por eso las cuestiones sobre las que preguntas tienen que ver con la salud, con el trabajo, con el dinero, con la familia, etc. Y eso es seguir en el sueño, sigues dormido tú y sigue dormida la persona que supuestamente canaliza el mensaje pues lo que tú eres no es un cuerpo, tampoco eres la empresa que tienes entre manos ni la salud que puedas tener en un momento dado. Lo que eres no se puede definir. Lo que eres está al margen de cualquier devenir temporal. Lo que de verdad eres no es tocado nunca por ninguna circunstancia supuestamente azarosa. Nadie sabrá decirte nada de lo que de verdad eres ya que eso que eres no transcurre en el escenario del tiempo y del espacio. De lo que te hablan al hablarte sobre ‘tu futuro’ es sobre una supuesta imagen de un yo que está recorriendo una línea temporal, pero tú no eres un yo que está sujeto a ningún devenir.

Acudes en realidad a esos encuentros para que alguien te dé esperanza, sin embargo es tan bello vivir sin esperanza. Sí, lo repito de nuevo: es tan hermoso vivir sin ninguna esperanza… Siempre nos dijeron que era un arte saber esperar, sin embargo creo que es justo lo contrario, el verdadero arte es no esperar. Cuando no esperas quedas libre de lo que vendrá, en realidad cuando no esperas de lo que de verdad te liberas es de la propia mente que siempre está esperando cosas baldías. Cuando no esperas todo queda liberado y la vida deja de estar preñada de aspectos superficiales; cuando no te vives como un cuerpo dejas ya de esperar pues sabes que eso que eres está más allá de cualquier circunstancia externa. Tú no vives en un cuerpo, es el cuerpo el que vive en ti, es decir que no es que dentro de un cuerpo haya una conciencia, es que dentro de la conciencia queda englobado también el cuerpo. La conciencia no se preocupa por el futuro porque la conciencia no está inscrita en el tiempo; para lo que de verdad somos nunca el tiempo existió, nunca hemos vivido en él. 

Cuando vas a que te digan cómo será tu futuro das por hecho que tienes futuro, pero en realidad no lo tienes, lo que llamas ‘tu futuro’ no es más que la consecuencia de vivirse como un individuo que se siente separado de la totalidad. Es una ilusión de la mente pensar que nosotros fabricamos nuestro futuro o que alguien lo puede fabricar para nosotros.


Y a todo esto, ¿qué es el futuro? El futuro es pasado; el futuro es pasado porque todo lo que proyectamos hacia el futuro es una proyección del pasado, y eso que proyectamos son imágenes, y las imágenes nos relegan a vivir en un plano mental, y vivir a través de la mente hace de la vida una creencia, pero vivir no es una creencia, vivir es una vivencia. Así que vive, permite que la vida se haga en ti.



En la fotografía se puede ver arte en la nieve, por Simón Beck.