La desnudez de la mente



Cuando la mente siente que se va agotando, cuando además comprueba que intentando controlar no controla nada, cuando ve que anticipándose a los acontecimientos no se anticipa en realidad a ninguno de ellos, entonces es cuando puede arrojar la toalla y rendirse, por eso es tan necesario parar, detenerse, muchas veces ocurre que si no paras tú es la vida la que te para a través de una enfermedad, la muerte de un ser querido, un accidente o lo que sea. Tu vida es mucho más de lo que conoces, tu vida no es solamente eso que captan tus sentidos externos. En la vida no hay nada accidental ni casual, cuando en la vida vemos accidentes y casualidades es porque vemos solamente acontecimientos aislados, nunca hay acontecimientos aislados ya que éstos están siempre inscritos en un todo, en el Todo. Pararse a contemplar es lo mejor que podemos hacer, contemplar no quiere decir que no hagas nada desde el punto de vista práctico, contemplar es vivir en la completa desnudez de la mente. ¿Quieres asentarte de verdad en esa desnudez? Olvídalo todo, escapa del avispero en el que has vivido hasta ahora, sal del enjambre de los pensamientos obsesivos y caóticos pues ellos te han llevado a esa debilidad en la que estás viviendo. Recuerda que la Conciencia no es el psiquismo, olvida el psiquismo y entra de una vez en la Conciencia. El pensamiento no es nunca el instrumento para la liberación, nunca te liberarás a través de la mente. La persona no es más que un fantasma que aparece en este espacio-tiempo. No se trata de cambiar unas creencias por otras, se trata de deshacerse de todo y quedarse fijado en la Presencia sin nombre.