La vida no es un puzzle que hay que resolver


A raíz del último escrito titulado nunca nadie hace nada, alguien escribió preguntando: "Entonces cuando alguien se suicida, ¿le "suicida" la vida? Porque si no somos dueños de ninguna cosa y no intervenimos en nada..." 

Hará un par de años al final de una charla me preguntaron sobre el suicidio, la verdad es que el suicidio es como el libre albedrío pues es un tema recurrente para cuando todo está tomando una especie de callejón sin salida, cuando ya no hay salida dialéctica por ningún lado aparecen casi siempre el suicidio y el libre albedrío, el suicidio cautiva por la apariencia tan dramática que tiene, el libre albedrío cautiva porque es un concepto que parece muy lleno de sentido, sin embargo está más vacío de lo que parece. La pregunta sobre el suicidio me pilló ese día un poco por sorpresa porque tenía poca relación con lo que estábamos tratando, pero justo en ese momento llegó algo muy sencillo y muy profundo, he de reconocer que cuando llegó yo mismo fui el primer sorprendido: “El Ser no se puede suicidar, el Ser no se suicida”, le dije a la mujer que había preguntado. "Cuando alguien se suicida lo único que acertamos a ver es que hay un cuerpo que se queda inerte, sin embargo el Ser permanece intacto, el Ser es la Conciencia Infinita que Somos”.

No es que al que se suicida le suicide la vida, creo que se puede decir mejor de otra manera: si algo ha de suceder la vida lo va a propiciar, y eso que ha de suceder puede ser de cualquier naturaleza, por supuesto que también propiciará el suicidio si es que la vida 'así lo estima oportuno', a veces la predeterminación está tan bien diseñada que casi ni se nota. Dando a la pregunta una respuesta aún más concreta, habría que decir que existe el suicidio, sin embargo no hay nadie que se suicide, no hay una entidad individual decidiendo nada ya sea un suicidio o cualquier otra cosa; una vez más lo que vemos es que todo sucede en la totalidad, podríamos decir que en el suicidio es Dios mismo que juega a que se suicida bajo la apariencia de 'un artefacto' al que llamamos cuerpo. Si crees que has nacido mirarás la muerte y creerás en ella a través de sus múltiples variedades, el suicidio es una más entre muchas, pero lo que de verdad eres no ha nacido y nunca morirá; los que habitualmente tratan el tema de la muerte tendrían que cuestionarse seriamente si han nacido, si se consideran un cuerpo se verán como nacidos, pero si en verdad se viven como conciencia atemporal entonces verán que no han nacido y que por lo tanto nunca morirán, entonces el tema de la muerte lo deberían de tratar de una manera completamente distinta o directamente no tratarlo. Cuando digo que en el suicidio no hay nadie decidiendo nada, no estoy tratando de eludir las responsabilidades formales que pueda haber por ejemplo en un delito. Lo diré más claro aún: si uno mata a otro y es juzgado y condenado no estoy diciendo que le tengan que quitar su condena, no estoy diciendo eso. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del César. Aquí estamos hablando de que cuando las cosas le ocurren a un individuo en realidad están ocurriendo a través de un individuo, eso no quita que haya las derivaciones que tenga que haber en el mundo de la forma. Es preciso sin embargo mirar con mucha atención porque tras los sucesos en los que aparentemente hay una clara implicación personal, descubrimos que lo que hay es algo impersonal, y es que la conciencia no es personal y limitada, la conciencia es siempre impersonal e ilimitada.

Mirada la vida a través de la mente, la vida parecería un puzzle que hay que resolver, pero si intentamos mirar la vida no únicamente a través de la mente, la vida no es un puzzle y no hay nada que tenga que ser resuelto, es la mente la que cree que tiene que solucionar todo tipo de problemas.

Lo más verdadero que uno va encontrando en esta larga investigación sobre la vida es que nunca nada existió y que nunca nada existirá, lo que vemos no es otra cosa que una proyección lanzada desde el propio yo, dicho con palabras aún más claras: todo lo que ves es lo que quieres ver, lo que te hace ver eso que ves es un simple proceso de identificación, no una realidad objetiva. Cuando no hay ‘yo’ no existe nada, al no haber ‘yo’ toda la realidad objetivable desaparece. Somos la nada en ninguna parte.

En algún momento volveremos a lo apuntado en este escrito y particularmente en este último párrafo. Seguro.