Nadie es dueño de la tierra que pisa



Nevó estos días de atrás aquí donde vivimos. Anteayer subí más arriba en la montaña para contemplar el milagro de la espesura de la nieve. Llevaba más de una hora caminando cuando me encontré con un hombre y con una mujer que iban agarrados de la mano, destaco lo de que iban agarrados de la mano porque aunque iban bien abrigados sus manos estaban desnudas, sin los guantes que con el frío intenso tanto se necesitan; nos saludamos y de pronto descubrimos que nos conocíamos, charlamos un buen rato y de pronto salió el tema de la independencia de Cataluña, ¿que raro verdad? Imagino que más de uno se preguntará a qué se debe tanta insistencia en este blog con este asunto, pues tanta insistencia se debe a que este tema es algo muy fuerte, la oscuridad de este proceso está removiendo los corazones de millones de personas en España, igual de removidos están los que apoyan el secesionismo como los que están a favor del juego constitucional, creo que toca ir deshaciendo poco a poco este laberinto sabiendo como sabemos ya que los problemas nunca se resuelven, los problemas se disuelven, un problema se disuelve si es iluminado por la luz de la comprensión.


Lo que ahora sale escrito es un breve resumen de lo que hablamos mientras admirábamos las huellas de los pájaros sobre la nieve, unas huellas que ni el mejor dibujante podría imitar.



Mientras algunos no hacen más que reafirmar su identidad, otros nos damos cuenta de que la libertad real nace precisamente de no identificarte con nada.

Vivimos en la época de la intención, todo se hace con una intención, una finalidad, en todas partes se habla de ‘estrategias’ a través de las cuales conseguir unos objetivos, el pensamiento mide y calcula lo que le dicta el deseo, el deseo intenta conseguir un resultado a través de la acción, y el resultado de esa acción es una mazmorra que acaba aprisionándolo todo. La pureza se pervierte a través de la intención, cuando hay intención ya no hay pureza.

La tierra que pisas la estás pisando provisionalmente, por eso todos los sueños de futuro que trazas alrededor de lo que consideras que es tu tierra, son falsos.

Nadie es dueño del lugar en el que está viviendo.

No tienen derecho unos a marcharse, lo mismo que otros no tienen la obligación de quedarse. “Ahora me voy porque me va bien, sin embargo si me fuera mal me quedaría”.

En este momento es cuando hay que revisar las cosas que algunos decían hace un tiempo, hay que hacerlo ahora pues ya han pasado los excesos de la exaltación de estos últimos meses.  Ved al 'ex ministro de exteriores' de Cataluña Raül Romeva (que nació en Madrid y que catalanizó su nombre, ése que acaba de salir hace dos días de la cárcel) cómo era tumbado dialécticamente en el primer minuto de esta entrevista en la BBC.

Dejemos que ahora la música nos inspire.

Escuchad este extraordinario tema titulado “mi tierra” de Nino Bravo, lo cantaba en una mítica actuación de televisión poco antes de morir en accidente de tráfico, qué apropiado lo que dice el estribillo y qué forma tan bella de decirlo:

“Dime de qué tierra vengo, dímelo tú buen amigo, tierra de la que no tengo más que el polvo del camino”.

Si se callase el ruido igual podríamos hablar y soplar sobre las heridas de unos y de otros, dice el magnífico tema de Ismael Serrano y Rozalén.