Nunca nadie hace nada


El otro día alguien escribió para pedir si yo podía explicar eso de que nadie hace nunca nada, en apuntes recientes está explicado aunque no me importa hacerlo de nuevo, la verdad es que la explicación es bastante sencilla. 

Nadie hace nunca nada porque el cuerpo y el cerebro mecánico nunca se salen de su programación genética, de su condicionamiento, tampoco de su moldeado cultural y social, el cuerpo y la mente cumplen siempre un patrón que está ya fijado o prefijado; por ejemplo ante una experiencia que nos toque vivir, el cuerpo y la mente reaccionarán siempre en relación a esa programación y a ese moldeado, es decir que no hay una ‘entidad individual’ que decida nada, no hay ninguna autonomía para tomar nunca ninguna decisión. Podemos pensar que sí elegimos, pero no decidimos, tenemos la sensación de que elegimos, pero ni incluso eso es así, y no es así porque no hay nadie que pueda elegir y mucho menos decidir ya que esa entidad que elije o decide no lo puede hacer de forma autónoma pues siempre está insertada en un todo, lo que sucede está sucediendo en la totalidad, no hay partes autónomas eligiendo o decidiendo nada.

Algunos podrán pensar entonces que el panorama es desolador. Todo lo contrario. Viendo en esencia cómo es el funcionamiento interno de la vida, lo que hemos de hacer es relajarnos y ver que lo mejor que podemos hacer es eliminar todo propósito intencionado pues lo mismo que sabemos ya que nadie hace nada, todo sucede por sí mismo; y si a alguien no le convence eso de que todo sucede por sí mismo, se puede decir mejor de esta manera: todo sucede en el Sí Mismo; todo lo que es, es el Sí Mismo.

La libertad no es poder elegir, la verdadera libertad es vivir sin que intervenga la voluntad.