Política sin ninguna dirección


Me escriben desde Cataluña para preguntarme cómo veo las elecciones catalanas de mañana 21 de diciembre, me temo que la contestación no va a colmar las expectativas porque esta vez no apunta a lo inmediato, apunta sin duda a otro lugar.

El político que se organiza para conseguir un resultado, una meta, el político que pone en movimiento toda una red de influencias para que prospere su ambición o la de su partido, ese político siempre se sentirá desamparado aunque consiga el poder y aunque consiga un placer momentáneo en eso que está llevando a cabo; por el contrario el que vive entregado a la vida y a su verdad más íntima sabe ya que no tiene nada que ganar ni nada a lo que aspirar porque ha comprendido la esencia que le constituye, una esencia que está más allá de cualquier descripción, muchos seres humanos están caminando ya por esta senda, un senda nueva que poco tiene que ver con lo había; ya no se trata de votar a unos o de votar a otros, se trata de no perseguir ningún ideal porque el que persigue un ideal huye siempre de la verdad.

Esto es algo que muchos intuimos, por eso creo que ya es hora de decirlo: no se puede cambiar nada de la vida en la materia, y no se puede cambiar porque la materia es sorda y no escucha, eso quiere decir que salga quien salga elegido el día 21 la dinámica política seguirá igual de asfixiante que siempre, seguirá la corrupción, seguirán los amiguismos y los enchufes, seguirán las mentiras, seguirán los robos, y es que la política es básicamente una actividad egoísta que basa su acción en una visión partidista y aislada de la vida, el culto a la personalidad que promueve la política es ahora mismo una enfermedad incurable. Entonces ¿qué se puede hacer? Lo único que podemos hacer es dejar de mirarnos como individuos que tienen que solucionar algo, el error es creerte que eres un ‘yo’ que tiene que salvar al mundo, pensamos que es el individuo el que tiene que elaborar planes sofisticados para cambiar las cosas, pero eso no son más que fantasías de la mente. Para lo único que sirve la política es para creer que tienes una opinión, pero tú no eres las opiniones que piensas o que manifiestas, tampoco eres las filias y las fobias, los gustos o los disgustos. Tú no eres lo que votas. Votas a alguien aunque en realidad es un voto contra alguien, sin darte cuenta de que los enemigos son siempre inventados. 

De todo lo que he podido leer y escuchar en esta campaña electoral, no puedo destacar ni una sola frase, ni un gesto verdadero, todo lo que he visto y oído son reacciones que reaccionan a reacciones previas, los campos de las ciudades han sido sembrados con ideas vanas y con miedos inconscientes, triste escenario para que el hombre nuevo pueda nacer.