Esa zanahoria llamada libre albedrío



En esta última semana han escrito dos personas medio enfadadas porque han debido de repasar este blog y más o menos han descubierto que no hay libre albedrío, en parte es como si me echaran a mí la culpa de que no lo haya. Voy a tratar de contestaros a las dos y de paso contesto a toda una horda de psicólogos que siguen poniendo en sus consultas “toma las riendas de tu vida” y otro tipo de eslóganes insensatos que no hacen más que confundir a la gente.

Cada vez este blog se parece más a un consultorio, y es que ahora mismo podría hacer apuntes seguidos uno tras otro respondiendo solamente a algunas de las cuestiones que me van planteando en el chat de facebook, a través del correo electrónico, whatsapp, incluso por la calle y por los caminos por los que paseo la gente me pregunta, piensan que yo tengo respuestas para muchas de sus preguntas, y no es verdad, lo que ocurre es que desde que tenía quince años funciono de esta manera, ya por entonces los amigos y los compañeros de clase me preguntaban todo tipo de cosas imposibles, han pasado muchos años desde entonces y ahora mi disposición es otra, ahora por ejemplo soy capaz de decir con conocimiento de causa que el hombre más sabio de la Tierra no tiene en realidad ni idea de nada, también digo que no hay ninguna cosa que necesite ser cambiada, no hay que convencer nunca a nadie, cada cual está bien como está, nadie enseña y nadie aprende. Me hace mucha gracia ver a estos conferenciantes espirituales tan serios y con su hablar tan pausado creyéndose su papelón, por lo visto cuanto más pausado hables más espiritual eres, de verdad que es para partirse de risa. Yo juego a este papel de que respondo las preguntas, espero que vosotros comprendáis el papel 'artificioso' de que sois a los que les toca hacerlas, cuando lo real es que el que pregunta y el que responde son la misma cosa, somos la misma cosa, no hay separación. Recordad que la vida habla sin usar palabras, y eso sí que es un arte.

Voy a contestar en plan telegrama porque los argumentos de fondo del libre albedrío los he explicado ya más que de sobra en los últimos años, por cierto que en estos días este blog cumple diez años, quién lo iba a decir cuando varios me pidieron que lo dejara a los dos o tres meses de empezar, me lo dijeron no porque el blog fuera malo, ellos simplemente pensaban que se me había ido la cabeza y que por escribir en el blog había abandonado a mis hijos y a mi trabajo. Nada más lejos de la realidad. Este blog es seguido a diario por una buena cantidad de personas, muchas de ellas son curiosamente lectores fieles de los libros que escribo, o casi mejor "de los libros que la vida escribe a través de mí" ya que yo no me vivo como autor de nada, tampoco me siento el autor de las respuestas que voy dando a las distintas cuestiones que se me plantean. Nunca busqué lectores, nunca he buscado el engrandecimiento personal, detrás de lo que escribo no ha habido ni hay ningún interés personal, soy como un tenista que no tiene ni idea de los golpes que va dando con su raqueta de palabras, aunque la verdad es que ya he conseguido ganar algún torneo que otro.

Al final de este apunte pondré el enlace a los blogs que fui abriendo en estos últimos diez años. Cinco en total.

Sobre el libre albedrío:

Rafa Nadal no es dueño de los golpes que da con su raqueta de tenis, tanto si da un buen golpe como si lo da defectuoso, Rafa Nadal no tiene ni idea de cómo es que le ha salido ese golpe, lo que quiere decir que todo es una decisión inconsciente (mecánica) que luego el consciente hace suya.

Nadie decidió nacer y nadie sabe cuándo morirá, por lo menos no de forma consciente, lo que quiere decir que esos dos ‘acontecimientos’ de la vida (que nos marcan por completo) no son una decisión nuestra, si esas dos ‘cosas’ no son una decisión nuestra, todo lo demás tampoco lo es.

Nadie puede aportar ni un solo dato que diga si está vivo o si está muerto, nadie puede decir si está soñando o si está despierto. Nadie tiene ni idea del próximo pensamiento que va a tener; si nadie sabe el próximo pensamiento que va a tener, cómo va a pensar que dispone de libre albedrío.

El libre albedrío es una zanahoria que han puesto delante de las narices de un burro llamado cuerpo. ¿Un burro llamado cuerpo? Llamo burro al cuerpo porque el cuerpo es un ordenador biológico que cumple un programa. No le pidas peras al olmo, es decir que no le pidas al cuerpo que te hable de filosofía porque el cuerpo no sabe de filosofía, en realidad nadie sabe de filosofía. El cuerpo no conoce ni conocerá el libre albedrío porque el cuerpo ejecuta todo en base a un programa, es decir que come cuando tiene hambre y bebe cuando tiene sed. Sin educación sexual tú sabes lo que es el sexo pues el sexo reproductivo está grabado a fuego en la programación del cuerpo, sin educación sexual todo el mundo sabe cómo tener un hijo.

La única libertad es darse cuenta de que no hay ninguna libertad.

Todas las experiencias las vivimos en base a la acumulación de datos que tenemos del pasado, es decir que no vemos la vida que nace porque los datos acumulados nos hacen vivir a través de la mente que es la que guarda esos datos, la mente opera siempre con información que viene del pasado. En otras palabras, la mente nos oculta la vida real. La vida la hemos convertido en un sueño porque la vemos a través de nuestros pensamientos. Nuestros pensamientos sobre la vida hacen que la vida verdadera permanezca tapada y sea prácticamente inaccesible. Toda acción es en realidad una reacción a algo. Vives lo que piensas, no vives la vida que es, pero es que la vida que es no tiene nada que ver con tus pensamientos sobre la vida. Hasta nos hemos inventado que existe la mente, hasta nos hemos inventado que existe la muerte, y es que por los datos que se van teniendo ni existe la mente ni existe la muerte, pero de eso tocará hablar ya otro día.