La madurez


Alguien me preguntó hace unos días por la madurez. 

La verdad es que no veo a nadie que haya conseguido instalarse en una supuesta madurez, si hubiera alguien realmente maduro estaría muerto pues digamos que habría ya superado este 'modo inestable' que es la vida en la materia. A lo largo de la existencia no se llega a una madurez que haya podido ser planeada, tampoco se llega a una madurez dorada, digamos mejor que aquí estamos todos ‘madurando’, un gerundio que queda abierto pues la madurez no sabemos en realidad muy bien lo que es o lo que puede llegar a ser. Recuerdo que en una película de Jean Luc Godard alguien decía: "Veo niños y veo ancianos, pero no veo gente madura por ninguna parte". 

Hagámonos la pregunta: ¿El que llega a la madurez lo hace a través de la acumulación de un vasto aprendizaje y a causa de haber acumulado también muchas experiencias? No. La madurez no es un camino que vas recorriendo y al llegar a un punto sientes que has llegado ya a esa madurez, la madurez no te la da el camino que has recorrido, la madurez te la da el salto que has dado o que vas a dar, dar el salto quiere decir ser alcanzado por una claridad que llega a ti y que no sabes muy bien de dónde viene, ese salto en realidad no es un impulso tuyo ni una idea tuya, ese salto te lo brinda la vida pues es la vida la que todo lo brinda. No creas que necesitas muchos saltos para la madurez, igual con uno es más que suficiente. 

La madurez te hace sabio, pero para ser sabio no necesitas acumular ningún conocimiento. La sabiduría y el conocimiento tienen muy poco que ver, el conocimiento es sólo para calmar a la mente que siempre está ansiosa, sin embargo en la sabiduría ya no hay ninguna mente que necesite ser calmada. La sabiduría habita dentro de uno, sin embargo el conocimiento es algo que viene de fuera; la sabiduría despierta dentro, es verdad que a veces despierta debido a los estímulos que vienen del exterior, pero generalmente despierta como despierta un pequeño animal que estuvo pasando el invierno en la madriguera y de pronto siente que ha llegado la primavera, entonces viene a él una señal para salir de allí. El sabio llega a la madurez igual que un racimo de uvas madura en la viña al aire y al sol, el sabio que ha madurado se funde con la energía de la vida, una energía que está impresa en todas las cosas. 

El hombre maduro es el que ya no tiene ninguna intención personal en las cosas que hace; el hombre maduro no busca conseguir nada de nadie; el hombre maduro no intenta controlar la vida pues ya se ha dado cuenta de que no puede.