Ante una flor



Entras en un museo o en una sala de exposiciones y alguien tiene que explicarte esas supuestas obras de arte, y si no hay nadie que te las explique ya te puedes devanar los sesos para ver qué ha querido decir el artista o los artistas que allí exponen, algo que seguramente no conseguirás aunque te pases un día entero mirando, sin embargo a una flor no necesitas comprenderla, ante una flor no hay nada que comprender, delante de una flor no es necesario hacer ninguna pregunta, esa es la diferencia, la gran diferencia.