Sobre ese silencio que ahora está tan de moda


"Vivir el silencio"."Habitar en el silencio". "Enamorarse del silencio". "Ser tomados por el silencio". Lemas como éstos llenan los folletos con los que se adorna esta nueva espiritualidad de hoy en día. 

El silencio no se puede experimentar. “Es que yo consigo experimentar el silencio sin que intervenga el pensamiento”, dicen algunos. Eso es falso. No puedes hacer eso pues un estado de no pensamiento no existe, si existiera un estado de no pensamiento entonces nadie lo podría experimentar porque la experiencia se lleva a cabo precisamente a través del pensamiento. El silencio es un concepto, el silencio es una moda, te subes al carro de esa moda como te podrías subir al carro de cualquier otra moda. 

El silencio se suele asociar a lo intemporal, pero es que no puedes perseguir lo intemporal porque lo intemporal es algo creado por el tiempo y tú estás dentro de la estructura del tiempo. 

Eso que está tan asociado al silencio y que llamas ‘ausencia de pensamiento’ es también pensamiento.

No tiene sentido practicar el silencio, el silencio auténtico es una explosión que te dejaría aniquilado. El único silencio es estar muerto. Estás jugando a que eres silencio, pero eso es tan sólo un juego de la mente. La espiritualidad de hoy en día no es más que un juguete que se ha hecho llegar a la gente, ese juguete contiene una jerga de palabras con las que te vas manejando, hasta que un día todo explota y te das cuenta de que estabas en la inopia y que no te habías dado cuenta aún de la trampa mental en la que habías quedado atrapado.

Hace no mucho alguien me preguntó qué me parecían los retiros de silencio: “Turismo espiritual. Vamos a ver, que no estoy en contra del turismo espiritual ni de ningún tipo de turismo, simplemente digo que conviene gastar el dinero en cosas que verdaderamente necesitemos, igual te gastas una pasta en un retiro de silencio y luego las pasas canutas porque no puedes ir al dentista”. 

Es imposible vivir en el silencio. El silencio es otro cuento que te estás contando y que estás contando a los demás. El silencio que dices que experimentas durante un rato quieres experimentarlo siempre, pero eso sencillamente no se puede hacer, internamente puedes soñar con ser un monje y que te vas a vivir a un monasterio donde todo es paz, pero eso no es más que una fantasía inventada porque el monje en el monasterio tiene la cabeza llena de pensamientos, exactamente igual que la tienes tú. 

“El verdadero silencio es un estado del ser”, dicen algunos. La frase es realmente bonita, el problema es que está vacía de contenido. 

En muchos folletos sobre el silencio se dice que el silencio te ayuda a cambiar de perspectiva, y ahí precisamente está la trampa, si te ayuda a cambiar de perspectiva quiere decir que únicamente te ayuda a clarificar el pensamiento, eso quiere decir que aún sigues dentro del pensamiento, y es que un pensamiento clarificado todavía es pensamiento. 

“Recurro al silencio para estimular mi mente”, dice el empresario Elon Musk, un tipo que ahora está tan de moda que te lo puedes encontrar hasta en la sopa. Si recurres al silencio para estimular tu mente, ese silencio sigue siendo mente, es decir que sigues en la noria de la mente igual que hace el hamster en su jaula, todo el día dando vueltas en su pequeña noria de juguete sin conseguir abrir la jaula y sin poder salir a vivir la ansiada libertad. 

El silencio no puede hacer que la mente mute, si una mente se cambia por otra mente aún sigue siendo mente. El silencio es una cosa imposible, un concepto que te has buscado, algo que suena muy bien pero que es una monumental fantasía que has fabricado. "Es que el silencio me relaja mucho", dicen algunos. Muy bien, relájate, pero sé honesto y deja de vender humo, hoy en día se compran más toneladas de humo en el mercadillo espiritual que comida de la buena.

Descansa. Ya estás en el lugar a donde tenías que ir, sin necesidad de tener que tomar la salida, ya has llegado. Se acabó la ansiedad provocada por la 'incesante búsqueda espiritual'. Se acabó amigo. Se acabó.



En la bella foto se puede ver a Erling Kagge, el hombre que lleva años buscando el silencio…Que se sepa aún no lo ha encontrado, y mucho me temo que no lo va a encontrar porque está buscando una idea, y con las ideas ya se sabe que o bien se esfuman o bien acaban convirtiéndose en espejismos.