Final de viaje para un buscador

Uppaluri Gopala Krishnamurti (India 1918-Italia 2007)

Muchos emprendieron su búsqueda de la mano del cristianismo, luego cambiaron por rebote al budismo y al hinduismo y al taoismo, algunos se pasaron al sufismo pues el sufismo es como la mística cristiana sólo que te disfrazas exteriormente de otra manera; otros venían del yoga y de la meditación, otros andaban con la metafísica y la psicología transpersonal, otros partían del eneagrama y de la contemplación, muchos se pasaron más tarde a esta moda del silencio y a los distintos autores neo advaita; y de golpe algunos nos topamos con UG Krishnamurti (no confundir con Jiddu Krishnamurti) y vimos que la búsqueda espiritual llegaba a su fin, por eso más de uno se reconocerá en este relato sencillo y directo de Roque Torres Moreira.

Cuando comencé a leer a UG Krishnamurti (nadie antes me había hablado de este hombre) me sentía como si las palabras que aparecen en sus libros fuesen guadañas que segaban sin contemplaciones todos los hierbajos nacidos después de tantos años de lecturas espirituales, toda la monserga espiritualista quedó pulverizada sin que pudiera hacer nada por remediarlo. Que conste que en más de un tema no pienso igual que UG, pero aún pensando diferente he de reconocer el tremendo impacto de sus palabras, sin duda la lectura más potente en cincuenta años que lleva uno ya como lector. 

El buscador espiritual pretende hallar un hogar en el que vivir tranquilo junto a las estampas de sus santos preferidos y junto a la autoridad del gurú que está ahí como si fuese el padre que le va guiando. De ninguna manera el buscador espiritual quiere desilusionarse ya que vive en una ilusión permanente, esa ilusión es la esperanza en un futuro que le mantendrá seguro y a salvo de todo mal. Pero después del encuentro con UG todos los refugios donde la espiritualidad se escondía ya no sirven. La mente, que se había inventado maestros y retiros artificiosos para buscar a Dios, saltó por los aires. No queda tierra ya bajo los pies. Algo ha estallado dentro y ya no hay nada ni nadie que lo puedan detener, sin duda es el final del viaje para un buscador. A partir de ahí parecería que la vida se ha vuelto fea e inestable, pues no, todo lo contrario, a partir de ahí la vida se ha vuelto más sencilla, más directa y mucho más verdadera.